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martes, 23 de septiembre de 2014

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,
Si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,
Si los rollitos no te generan trauma,
Si nunca has sufrido de anorexia,
Si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
Si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas,
Si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,
Si sabes cómo se prepara un arroz,
Si puedes preparar un almuerzo completo con postre,
Si tu prioridad no es ser rubia para llamar la atención,
Si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio,
Si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo, sin una gota de maquillaje en el rostro…
ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN… ¡Eres una mujer exquisita!
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies;
Si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo;
Es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos;
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes… y los que estamos fuera de foco somos los hombres); sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia; es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un HOMBRE… UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así.
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera…
Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento…
Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y tender la ropa, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes…
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser ‘Muy machas’ nos llevan gran recorrido…
¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el “regalo” solamente por la vistosidad de su empaque…!

Tonto y mil veces tonto el hombre o la mujer que come mierda en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa.



lunes, 22 de septiembre de 2014

JERÓNIMO SAVONAROLA

JERÓNIMO SAVONAROLA
PRECURSOR DE LA GRAN REFORMA 1452-1498


Todo el pueblo de Italia afluía a Florencia en número siempre creciente. Las enormes multitudes ya no cabían en el famoso Duomo. El predicador Jerónimo Savonarola abrasaba con el fuego del Espíritu Santo, y sintiendo la inminencia del Juicio de Dios, tronaba contra el vicio, el crimen y la corrupción desenfrenada en la propia iglesia. El pueblo abandonó entonces la lectura de las publicaciones mundanas y banales, y comenzó a leer los sermones del fogoso predicador; dejó de cantar las canciones callejeras y se puso a cantar los himnos de Dios. En Florencia, los niños hicieron procesiones para recoger las máscaras carnavalescas, los libros obscenos y todos los objetos superfluos que servían a la vanidad. Con todos esos objetos formaron en la plaza pública una pirámide de 20 metros de altura, y le prendieron fuego. Mientras esa pirámide ardía, el pueblo cantaba himnos y las campanas de la ciudad repicaban anunciando la victoria.
     Si entonces la situación política allí hubiese sido igual a la que hubo después en Alemania, el intrépido y piadoso Jerónimo Savonarola habría sido por cierto el instrumento usado para iniciar el movimiento de la Gran Reforma, en vez de Martín Lutero. A pesar de todo, Savonarola se convirtió en uno de los osados y fieles heraldos que condujo al pueblo hacia la fuente pura y las verdades apostólicas de las Sagradas Escrituras.

     Jerónimo era el tercero de los siete hijos de la familia Savonarola. Sus padres eran personas cultas y mundanas y gozaban de mucha influencia. Su abuelo paterno era un famoso médico de la corte del duque de Ferrara, y los padres de Jerónimo deseaban que su hijo llegase a ocupar el lugar del abuelo. En el colegio fue un alumno que se distinguió por su aplicación. Sin embargo, los estudios de la filosofía de Platón, así como de Aristóteles, solo consiguieron envanecerlo. Sin duda alguna, fueron los escritos del célebre hombre de Dios, Tomás de Aquino, lo que más influencia ejerció en él, además de las propias Escrituras, para que entregase enteramente su corazón y su vida a Dios. Cuando aún era niño, tenía la costumbre de orar, y a medida que fue creciendo, su fervor en la oración y el ayuno fue en aumento. Pasaba muchas horas seguidas orando. La decadencia de la iglesia, llena de toda clase de vicios y pecados, el lujo y la ostentación de los ricos en contraste con la profunda pobreza de los pobres, le afligían el corazón. Pasaba mucho tiempo solo en los campos y a orillas del río Po, meditando y en contemplación en la presencia de Dios, ya cantando, ya llorando, conforme a los sentimientos que le ardían en el pecho. Siendo aún muy joven, Dios comenzó a hablarle en visiones. La oración era su mayor consuelo: las gradas del altar, donde permanecía postrado horas enteras, quedaban a menudo mojadas con sus lágrimas.
     Hubo un tiempo en que Jerónimo comenzó a enamorar a cierta jovencita florentina. Sin embargo, cuando la muchacha le hizo comprender que su orgullosa familia Strozzi nunca consentiría su unión con alguien de la familia Savonarola, que ellos despreciaban, Jerónimo abandonó por completo la idea de casarse. Volvió entonces a orar con un fervor creciente. Resentido con el mundo, desilusionado de sus propios anhelos, sin encontrar a nadie que le pudiese aconsejar, y cansado de presenciar las injusticias y perversidades que lo rodeaban, sin poder remediarlas, resolvió abrazar la vida monástica.
     Al presentarse al convento, no pidió el privilegio de hacerse monje, sino solamente que lo aceptasen para realizar los servicios más humildes de la cocina, de la huerta y del monasterio.
     En el claustro, Savonarola se dedicó con más ahínco  aún a la oración, al ayuno y a la contemplación en la presencia de Dios. Sobresalía entre todos los demás monjes por su humildad, sinceridad y obediencia, por lo que lo designaron para enseñar filosofía, posición que ocupó hasta salir del convento.
     Después de haber pasado siete años en el  monasterio de Boloña, Fray Jerónimo fue para el convento de San Marcos, en Florencia. Cuando llegó, su desilusión fue muy grande al comprobar que el pueblo florentino era tan depravado como el de cualquier otro lugar. Hasta entonces no había reconocido que solamente la fe en Cristo es la que salva.
     Al completar un año en el convento de San Marcos, fue nombrado instructor de los novicios y, por fin, lo designaron predicador del monasterio. A pesar de tener a su disposición una excelente biblioteca, Savonarola usaba cada vez más la Biblia como su libro de instrucción.
     Sentía cada vez más el terror y la venganza del Día del Señor, que vendrá, y a veces se ponía a tronar desde el púlpito, contra la impiedad del pueblo. Eran tan pocos los que asistían a sus predicaciones, que Savonarola resolvió dedicarse por entero a la instrucción de los novicios. Sin embargo, igual que Moisés, no podía de esa manera escapar al llamamiento de Dios.
     Cierto día, al dirigirse a una monja, vio de repente, que los cielos se abrieron, y delante de sus ojos pasaron todas las calamidades que sobrevendrán a la Iglesia. Entonces le pareció oír una voz que desde el cielo le ordenaba que anunciara todas esas cosas a la gente.
     Convencido de que la visión era del Señor, comenzó nuevamente a predicar con voz de trueno. Bajo una nueva unción del Espíritu Santo, sus sermones condenando el pecado eran tan impetuosos, que muchos de los oyentes se quedaban por algún tiempo aturdidos y sin deseos de hablar en las calles. Era común durante sus sermones, oír resonar los sollozos y el llanto de la gente en la iglesia. En otras ocasiones, tanto hombres como mujeres, de todas las edades y de todas las clases sociales, rompían en vehemente llanto.

     El fervor de Savonarola en la oración aumentaba día por día y su fe crecía en la misma proporción. Frecuentemente, mientras oraba, caía en éxtasis. Cierta vez, estando sentado en el púlpito, le sobrevino una visión que lo dejó inmóvil durante cinco horas; mientras tanto su rostro brillaba, y los oyentes que estaban en la iglesia lo contemplaban.
     En todas partes donde Savonarola predicaba, sus sermones contra el pecado producían profundo terror. Los hombres más cultos comenzaron entonces a asistir a sus predicaciones en Florencia; fue necesario realizar las reuniones en el Duomo, famosa catedral, donde continúo predicando durante ocho años. La gente se levantaba a media noche y esperaba en la calle hasta la hora en que abrían la catedral.
     El corrompido regente de Florencia, Lorenzo de Médicis, trató por todos los medios posibles, como la lisonja, las dádivas de cohecho, las amenazas y los ruegos, inducir a Savonarola a que desistiese de predicar contra el pecado y, especialmente, contra las perversidades del regente. Por fin, viendo que todo era inútil, contrató al famoso predicador Fray Mariano para que predicase contra Savonarola. Fray Mariano predicó un sermón, pero el pueblo no le prestó atención a su elocuencia y astucia, por lo que no se atrevió a predicar más.
     Fue en ese tiempo que Savonarola profetizó que Lorenzo, el Papa y el rey de Nápoles iban a morir dentro de un año, lo que efectivamente sucedió.
     Después de la muerte de Lorenzo, Carlos VIII de Francia invadió Italia y la influencia de Savonarola aumentó todavía más. La gente abandonó la literatura banal y mundana para leer los sermones del famoso predicador. Los ricos socorrían a los pobres en vez de oprimirlos. Fue en ese tiempo que el pueblo preparó una gran hoguera en la “Piazza” (plaza) de Florencia y quemó una gran cantidad de artículos usados para fomentar vicios y vanidades. En la gran catedral Duomo ya no cabían más los inmensos auditorios.

     Sin embargo, el éxito de Savonarola fue muy breve. El predicador fue amenazado, excomulgado y, por fin, en el año 1498, por orden del Papa Alejandro VI, fue ahorcado y su cadáver quemado en la plaza pública. Pronunciando las palabras: “¡El señor sufrió tanto por mi!” terminó la vida terrenal de uno de los más grandes y abnegados mártires de todos los tiempos.
     A pesar de que hasta la hora de su muerte sustentó muchos de los errores de la Iglesia Romana, enseñaba que todos los que en realidad son creyentes están en la verdadera iglesia. En todo momento alimentaba su alma con la Palabra de Dios. Los márgenes de las páginas de su Biblia están llenos de notas escritas mientras meditaba en las Escrituras. Conocía de memoria una gran parte de la Biblia y podía abrirla y hallar al instante cualquier texto. Pasaba noches enteras orando, y tuvo la gracia de recibir algunas revelaciones mediante éxtasis o visiones. Sus libros titulados “La humildad”, “La oración”, “El amor”, etc., continúan ejerciendo gran influencia sobre los hombres. Previamente habían ingresado al índice de Libros prohíbidos.
     Destruyeron el cuerpo de ese precursor de la Gran Reforma, pero no pudieron apagar las verdades que Dios, por su intermedio, grabó en el corazón del pueblo.

  Orlando Boyer  Biografía de grandes cristianos. 2001, Editorial Vida, Miami, Florida.


NAHUALISMO (NAHUAL O NAGUAL)

NAHUALISMO (NAHUAL O NAGUAL)
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


NAHUAL O NAGUAL. Del náhuatl nahualli. Animal (la leyenda más común dice que es un perro negro muy peludo) en que se convierte un brujo. ||  Brujo, hechicero. Por extensión se llama nahual a la persona indocta y ruda en extremo.

     NAHUALLATOLLI. Discurso especial para comunicarse con los seres sobrenaturales.
       NAHUALISTA O NAGUALISTA.  Del náhuatl, brujo entendido en nahualismo.
      NAHUALLI. Nahualismo. Creencia según la cual algunos individuos excepcionales y las deidades tenían la facultad de hacerse invisibles, metamorfosearse en uno o varios animales (o también, en raras ocasiones, de fenómenos naturales como rayos, viento, nubes, bolas de fuego, etc.) y realizar bajo tales “disfraces” acciones prodigiosas. Por ejemplo, el dirigente maya quiché Tecum Umán se transformó en águila para combatir al feroz Pedro de Alvarado. Tzotzomatzin (Reverendo harapiento o andrajoso), señor de Coyoacán se transformó en águila feroz, tigre enfurecido o en gran serpiente que echaba lumbre por la boca para  oponerse a que el rey Ahuízotl tomara agua del manantial de Cuecuechco para complementar el acueducto de Chapultepec. Entre los hechiceros mexicas existían los tlahuipuchtin, los cuales se convertían en bolas de fuego para volar y dañar a sus víctimas. Un hechicero tarahumara, al cual las flechas no le hacían daño, cuando quería se zambullía en la tierra como si fuera agua, e iba a salir muy lejos. Además de atribuir este poder a los dirigentes, se les atribuía también a los curanderos y a los chamanes y brujos, bien fuese para proteger a los pueblos o para castigar a los que rompían con las costumbres tradicionales.  Usualmente los hechiceros se transforman en animal revolcándose en tierra o ceniza y recobran su forma humana repitiendo esto mismo. Es sabido que los nahuas, otomíes y mazahuas temen a personas que tienen la facultad de volverse guajolotes o zopilotes, quitándose en secreto las piernas, las que sustituyen por patas de guajolote, se ponen alas de petate y que salen volando de noche a chupar la sangre de los niños. Estos seres maléficos eran conocidos en la época prehispánica con el nombre náhuatl de mometzcopina, “el que se quita su pierna”. Cuando se capture a un nagual hay que cortarle el pelo de la coronilla para que pierda sus poderes. Según López Austin (2004: 432), si alguien encuentra las piernas humanas que fueron separadas del cuerpo y las destruye, produce la muerte de la hechicera, que es incapaz de recuperar su verdadera forma. || Los nahuales otomíes toman la forma de cualquier animal; roban personas y transforman en objetos a quienes tratan de rescatarlas; y a las muchachas bellas, las convierten en tamales, que vuelven nahual a quien los come. Álvarez (1978). || Refiere Covarrubias (1980: 77) los nahuales son seres humanos dotados de un poder oculto y hereditario que desarrollan después de una educación prolongada en materia de magia negra. Pueden transformarse en animales para chupar la sangre de las personas dormidas, comer los cadáveres y provocar enfermedades. Para convertirse en jaguar, el nahual tiene que extraer de su cuerpo sus propios intestinos, lo cual implica un gran riesgo personal, porque si alguien los encuentra y les echa sal, el nahual ya no puede colocarlos en su lugar y muere de hambre. || Comenta Dow (1974: 101) que los otomíes de la sierra lo nombran Pux´jwai, es un mal hombre, normal durante el día,  que se transforma en animal por las noches y anda errante causando daños. Chupa la sangre de su víctima, que se va consumiendo, o se lleva a una cueva en el monte donde muere del susto. Existen además dos horribles monstruos parecidos al Pux´jwai: el Señor Gusano y la Bruja. El primero es un gusano común en el día, pero por la noche, se convierte en un hombre con un gran perro. La Bruja, por la noche, toma la forma de una gran ave; revoloteando se para en el techo de una casa, y lanzando un silbido largo y tenue, suelta un hilo largo hasta el corazón de la víctima y le chupa la sangre, varias noches consecutivas, mostrándose sus pequeñas víctimas pálidas y llorosas. Los niños son frecuentes víctimas de los naguales. Tranfo (1974: 240) refiere, la defensa contra las brujas consiste en poner tijeras y cuchillos debajo de la cama o la estera, o frente a la puerta de la choza para evitar que ellas puedan adormecer a los perros y a las personas que vigilan a los niños. || De la Fuente (1977: 351) refiere que entre los zapotecos se comenta que cuando un nahual mata a otro, deja tirado el cuerpo del vencido y le saca el corazón el cual asa al fuego y se lo come. || Turner (1973: 110), comenta que en Oaxaca, entre los chontales de los altos, a menudo existe un lazo especial entre un individuo y determinado animal como el león o el tigre, que se cree que es su nahual o contrapartida animal. Si alguien lo insulta o le hace daño, el animal lo venga matando al ganado del otro. || Holland (1978: 142-143) refiere que entre los tzotziles los ancianos que son brujos aparecen ante sus enemigos convertidos en diversos animales o en fenómenos naturales. Los animales naguales más comunes son el águila (ich´in), el zopilote rey (va´kos), el colibrí (tsunun), el pájaro carpintero (ti´), dos tipos de búho (k´ush k´ush y shoch), etc. Se considera que los naguales más peligrosos son los fenómenos naturales como los remolinos de viento (sutum ik), bolas coloradas de tierra incandescentes (pozlom), que en sus formas más aterrorizantes se reúnen en la formación del arcoíris (waklebal) y cometas. Los cometas son los brujos más temidos porque hacen los vuelos más altos en el cielo. || Ruz (1982: T. ll. 55-58), refiere que entre los tojolabales Dios dio poderes especiales, entre ellos el wayjel (nahual), que mientras unos los utilizan para ejercer el bien o simplemente para entretenerse, otros se han aliado a las potencias malignas del inframundo para acrecentarlos y hacer daño. Entre los primeros encontramos a Yaxal Chawuk (Rayo verde) el cual atrae las lluvias “cuando llega su tiempo”; a K’intum (Arco iris) que evita la acción devastadora de las lluvias; el Ik (Viento) y el Tzantzewal o Chantzewal (Relámpago), hermano menor del Rayo, quien se dedica a jugar en las nubes cuando su mayor empieza a atraer las aguas. Entre los maléficos encontramos a Bitus (Tornado o Torbellino), y al Chaka xib (Huracán), que vendrían a ser vientos magnificados, y al Tak’in Chawuk (Rayo Seco), que por ser más fuerte que su homólogo, el Rayo Verde, puede matar gentes y animales, cosa que a éste le está vedada. Tak’in Chawuk es casi siempre identificado con la entidad más temida, el Pukuj (brujo). || Según Millán (2003: 84), entre los huaves de San Mateo del Mar, Oaxaca consideran como principales ombas (tono, nagual, cuerpo de un alter ego) a monteoc (el rayo), ncherrec (viento del sur), ndiüc (serpiente) y a jüm (lagarto). || Entre los mazatecos al nahual se conoce como chu’uyan, de chu’, animal + uyan, que se vuelve. || El término nahualli también significa. Brujo, bruja, mago, hechicero, nigromante; plural nanahualtin. Véanse Tecum Umán, Mazaka, Caxlantzin  y Pukuj.

     Tranfo (1974: 252), refiere que debe tomarse en cuenta que el Gran Nagual era el Gran Sacerdote que presidía la agricultura, purísimo, encerrado en el Templo en abstinencia sexual y ayunos constantes; a cambio tenía un poder y un saber inmensos así como la capacidad de transformarse en animal. Gran Nagual era también el atributo de Tláloc. Nahualpilli era el dios mago de los huastecos (nahua significa ciencia, sabiduría, magia). La conexión entre la divinidad y la sabiduría del Gran Nagual es evidente. Por lo tanto, es natural que los religiosos como Sahagún, que identificaban todas las divinidades locales con Satanás, hayan favorecido el concepto de pacto diabólico.

     Huerta (1981: 145-146), comenta que en Oaxaca, entre los triques, el representante del clan y los jefes de linaje eran respetados y temidos anteriormente porque estaban imbuidos de un poder mágico, el cual era sacralizado, legitimado y protegido por medio de un nagual poderoso. La posesión de un nagual similar por otro miembro del clan sería visto por ellos como el desdoblamiento del poder del jefe, provocando una ostensible pérdida de su fuerza y prestigio. Un jefe abandonó a su mujer al comprobar que también era nagual -el poder sólo corresponde a la cabeza del linaje.

     Weitlaner (1977: 186-187), comenta la creencia, entre los chinantecos, de que recogiendo las cenizas de un nagual quemado es posible recobrarlo.

     Para Moscoso (1991: 109-110, 145-146, 149, 154, 167, 180, 182, 186-188), el nagual es un ser poderoso, maléfico y dotado de poderes que los humanos nunca podrán conocer por completo ni darse cuenta de su verdadera peligrosidad. Refiere que los tzotziles para matar a un nagual con una escopeta la tienen que “curar” o sea, le tienen que echar mostaza molida a todo lo largo del cañón. Estando ya “curada” la escopeta o cualquier otra arma, no es necesario ser un buen tirador para acertar, ya que las mismas balas buscan los órganos vitales del nagual, con el fin de causarle la muerte. Cuando un arma no está “curada” es imposible acertar el disparo. Una vez muerto el nagual hay que sacarle el corazón, dividirlo en cuatro trozos y esparcirles abundante sal, finamente molida. De esta forma se asegura también el fallecimiento del ser humano protegido por ese mismo nagual. Y en caso de huir herido el nagual, quemar cuidadosamente toda la sangre encontrada de él para conseguir el mismo fin: quemar al ser humano. Otra manera de “curar” un arma es pasar a lo largo del cañón  y en la pólvora unos vellos de nuestras axilas. También se pueden “curar” con un baño de posh  (aguardiente), tabaco y ajos.  Esta misma mezcla untada en el cuerpo, o bañándose con ella, sirve como protección: el nagual no puede atacar, ni acercarse a las víctimas. Las balas de acero son más poderosas que las de cobre para matar a los naguales. Un nagual muerto, y por ende el dueño del mismo, puede volver a la vida si sus compañeros naguales, le soplan fuertemente, arrojando su aliento sobre la herida.  Cuando los naguales mueren, se van secando poco a poco con el calor de los rayos solares, porque ni los zopilotes ni los perros comen nagual. Se dice que un nagual “se come” a su víctima cuando éste le chupa toda la sangre, sin comerse la carne. Y se asegura que con esa sangre que “come” el nagual prolonga su vida. Cuando la intención del brujo es solamente enfermar a su víctima mediante su nagual, éste se presenta en su casa los miércoles y los sábados a altas horas de la noche, y aunque su cuerpo es invisible, se percibe su presencia por exhalar por toda la casa un fuerte olor a zorrillo. Para que se haga visible para el enfermo, éste debe desnudarse completamente y descalzo, y así,  buscar con la vista al nagual, al cual lo encontrará sentado y en absoluta inmovilidad. Cuando se logra darle muerte al nagual, el padecimiento, por grave que sea, va desapareciendo y la salud vuelve al cuerpo del paciente.



     Tomado de mi libro: Los Tuxtlas nombres geográficos pípil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las Culturas Mesoamericanas. Incluye Diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones Culturales Exclusivas. Boca del Río, Veracruz. 2007.


domingo, 14 de septiembre de 2014

CAPISAYO Impermeable indígena

CAPISAYO
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO
Capisayo de hojas de palma de los indios Triques de Copala
Capisayo. Palabra compuesta del latín cappa + sagum. Vestidura corta a manera de capotillo abierto, que sirve de capa y sayo. Vestidura común de los obispos. Pienso que este término fue introducido por los misioneros para denominar algunas semejanzas en la vestimenta indígena por ejemplo entre los tarahumaras y los lacandones y, que posteriormente también se aplicó a la forma de impermeables o capas hechos a base de ramas u hojas que usaban varias culturas  indígenas en las temporadas de lluvia. || De la Fuente (1977: 68), comenta que entre los zapotecos de Yalálag es llamado yu gaa y es una esterilla de popotes cosidos, enrollable, provista de dos hilos para colgarla del cuello o del sombrero en dos posiciones distintas. Es de tamaño variable, hasta de 1.50 por 0.80 m. y puede servir de petate y mantel en los viajes. 

|| Galinier (1987: 280) refiere que hacia los años 60s los indígenas otomíes usaban el gabán (zina), impermeable de hojas de palma trenzadas; ahora sustituido por un retazo de nylon que cubre la espalda y los hombros. || Álvarez (1978) comenta que también es conocido como capisayo en la Chinantla y en la Sierra de Oaxaca a esta prenda de palma tejida que protege contra la lluvia. El original de la prenda es precolombino. En ciertos lugares de la República se le llama china o capote; en Texcoco pachón; y en Michoacán chereque, cherépara o chiripe.

     Extraído de mi libro: Los Tuxtlas, nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las cosmologías de las culturas mesoamericanas. incluye amplio diccionario de localismos y mexicanismos.


viernes, 12 de septiembre de 2014

EN ESTE MOMENTO DE MI VIDA Ángeles Caso

EN ESTE MOMENTO DE MI VIDA

ÁNGELES CASO

“En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de un amor y la compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama. El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer papas cocidas y dormir en el suelo mientras mi conciencia esté tranquila. También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario. Echar de menos a los que tengan que irse porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No dejar de sorprenderme de nada. Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera por aquí. Sólo quiero eso.”


Ángeles Caso

     Ángeles Caso (Gijón, 16 de julio de 1959) es una escritora, periodista y traductora española.

     Es hija de José Miguel Caso González, que fue catedrático de la Facultad de Filología, especialista en el siglo XVIII y llegó a ser rector de la Universidad de Oviedo. En su adolescencia estudió idiomas (habla inglés, francés, italiano y portugués), música y danza.

     Se licenció en Geografía e Historia, especialidad Historia del arte, pero tuvo la oportunidad de presentar el programa Panorama regional en su Asturias natal, encaminando sus primeros pasos hacia el periodismo. Durante 1985 y 1986 presentó el Telediario de TVE y el programa de entrevistas La Tarde. A los 35 años da un giro en su vida y se aleja, sin dejarlo nunca del todo, del periodismo para iniciar su carrera literaria.

     Ha trabajado en instituciones culturales como la Fundación Príncipe de Asturias o el Instituto Feijoo de Estudios del siglo XVIII de la Universidad de Oviedo y en diferentes medios de comunicación como Televisión Española, Cadena SER, Radio Nacional de España y varios periódicos y revistas.

     En 2001 ganó el premio Fernando Lara de novela con Un largo silencio. En 1994 fue finalista del premio Planeta con El peso de las sombras, galardón que finalmente ganó el 15 de octubre de 2009 por su novela Contra el viento.

     Alterna la narrativa con ensayos históricos en los que presta especial atención a la Edad Moderna y la visión de la mujer a lo largo de la Historia. También es autora del guion de la película Deseo (2002), de Gerardo Vera.

Obra

Asturias desde la noche. 1988. Guía.

Elisabeth, emperatriz de Austria-Hungría o el hada. 1993. Biografía de Sissi, emperatriz de Austria-Hungría.

El peso de las sombras. 1994. Novela. Finalista del XLIII Premio Planeta 1994.

El inmortal. 1996. Cuento. En el recopilatorio: Érase una vez la paz.

El mundo visto desde el cielo. 1997. Novela.

El resto de la vida. 1998. Novela.

El verano de Lucky. 1999. Novela.

La trompa de los monos. 1999. Cuento. En el recopilatorio: Mujeres al alba

La alegría de vivir. 1999. Cuento. En el recopilatorio: Hijas y padres

Un largo silencio. 2000. Novela. Ganadora del V Premio Fernando Lara de novela.

Giuseppe Verdi, la intensa vida de un genio. 2001. Biografía del compositor italiano Giuseppe Verdi.

Las olvidadas, una historia de mujeres creadoras. 2005. Ensayo.

Contra el viento. 2009. Novela. Ganadora del LVIII Premio Planeta 2009.

Donde se alzan los tronos. 2012. Novela. Editorial Planeta

Rahima Begum. 2013. Biografía. Editorial Pictorama

Referencias

     «La periodista Ángeles Caso gana el premio Planeta con la novela 'Contra el viento'». abc.es. 15 de octubre de 2009. Consultado el 15 de octubre de 2009.

     «Ángeles Caso logra el Planeta con un libro sobre emigración'». elpais.com. 15 de octubre de 2009. Consultado el 15 de octubre de 2009.
Blog de Ángeles Caso en el diario Público



     De Internet y de  Wikipedia, la enciclopedia libre.



miércoles, 10 de septiembre de 2014

ADULTERIO EN EL MÉXICO PREHISPÁNICO

ADULTERIO
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO

Refiere Newbold (1975: 145) que entre los zapotecos del Istmo se supone que se castiga al marido infiel apedreándolo hasta que muera. Aunque en la actualidad se ha suprimido esta práctica, si se encuentra a un hombre muerto con una piedra sobre el pecho, todos saben cuál fue su crimen.

     De la Fuente (1977: 157-158, 186), comenta que entre los zapotecos debido a la irresponsabilidad de los padres de no cuidar a sus hijos e hijas como antaño; por obligarlos a casarse contra su voluntad, abrían con ello el camino para las infidelidades y las separaciones. La doncella renuente a casarse, recibe una paliza. Una esposa infiel es colgada por el marido del “palo de paloma” de la casa y golpeada para que confiese el nombre del amante. Algunas veces llega a matarla. En algunos casos, un marido no se separa de la infiel, por las ventajas que le reporta tener suegros ricos, o porque la esposa “le trajo buena suerte”. Algunas esposas llegan a golpear a sus maridos infieles. Una esposa o esposo infiel, o que abandona el hogar sin causa justificada, pierde teóricamente el derecho al dinero del fondo común, a las propiedades no registradas a su nombre y a los hijos. 

     Refiere Kearney (1971: 167) que las mujeres zapotecas de Ixtepeji son en su mayoría objetos pasivos de agresión abierta y de sexualidad masculina. Por lo menos en el folklore las mujeres se vengan y controlan a sus maridos, sobre todo a los infieles, echándoles toloache (Datura meteloides) en su comida, que los reduce a un estado de estupefacción, descrito como semejante al de un niño. Algunas mujeres conocen la receta para hacer este cocimiento, asociado con las casi matriarcales tehuanas de Tehuantepec, en el sur de Oaxaca. Ya que los hombres dependen de las mujeres para la preparación de su comida, es ésta un área en que las mujeres ejercen control sobre los maridos.

     Según Gutierre Tibón (1984: 243) hasta hace poco, entre los triquis de Oaxaca, el marido ofendido tenía el derecho de castigar a la esposa infiel y a su cómplice quitándole de una dentellada un pedazo de nariz.

     Refiere Gay, en su Historia de Oaxaca (1998: 72): en la mujer se castigaba severamente el adulterio. En Ixcatlán la adúltera comparecía ante los jueces, y si era convicta, luego sufría la pena, siendo despedazada y los cuartos de su cuerpo repartidos a los testigos. En la mixteca, daba el marido muerte al adúltero, limitándose a veces a cortarle las orejas, labios y nariz. En Ixtepeji la adúltera era mutilada y multada; pagaba nueve mantas para el cacique, y quedaba privada de las orejas y la nariz. En Huitzo debía ser acusada por el marido, y convicta, era repudiada, azotada y vendida por esclava. Entre los cuicatecas, sus bienes eran confiscados en beneficio del señor del pueblo, y en otros lugares les cortaban también los labios. Solían también multar al cómplice de la adúltera para sustentar la prole, si la había.

     Blom (1944: 20) señala que entre los mayas el adúltero era entregado al esposo burlado quien tenía el derecho de matarlo soltándole encima de la cabeza una pesada piedra.

     López de Cogolludo, citado por Villa Rojas (1995:461), refiere que los indios quejaches eran monógamos y castigaban con pena de muerte el adulterio. La sentencia era dictada por el sacerdote y se cumplía en las afueras del pueblo: a la mujer la mataban a pedradas y al hombre a flechazos.

     Según Marion Singer (1991) entre los lacandones, se sabe que en cuanto a las almas de los hombres o de las mujeres que fueron culpables de adulterio, su destino final es volverse mula, y que Kisin les queme los genitales en expiación de sus delitos.

     Lombardo (1944: 28-29), comenta que en Chiapas, las mujeres tzeltales son generalmente pasivas, sin embargo, existen algunas que son “muy ardientes” que son ellas las que buscan al esposo, y si éste no les cumple sus deseos, buscan a otro en cuanto se presenta una oportunidad, que es por lo general, un día de plaza en el que los hombres están “bolos” (borrachos) o durante algún acontecimiento del clan, en el que como es costumbre se pongan a beber chicha (chiljá). Se buscan estos momentos porque es cuando el esposo, entretenido en beber y platicar, no se da cuenta de la desaparición momentánea de su mujer.

     Pozas (1987: T1, 146-150), relata que en Chiapas, entre los chamulas, la separación y el adulterio aducen varias causas:
     Salida del hombre a trabajar como peón a las fincas cafetaleras de Soconusco, dejando sola a mujer e hijos;
     Insatisfacción sexual de la mujer: -¡Ah! mi marido no sabe dormir con mujer; pica más un piojo o una pulga que él.
     -Este hombre no sirve, sólo una vez me “hace” por la noche y luego ya no puede.
     En algunos casos se atribuye la insatisfacción sexual de la mujer a una enfermedad llamada “tzajal-shubit” (gusano rojo), que produce un deseo incontenible de tener contacto sexual. Le llaman shubit al oxiuro (Enterobius vermicularis), parásito intestinal que provoca mucha comezón y ardor en el ano, así como hiporexia e insomnio.
     En cierta ocasión, le preguntó una ladina a un chamula por que motivo había matado a su esposa y éste le contestó: -¡Porque tenía “tzajal-shubit”!
     En algunos casos de adulterio el hombre mata al amante o castiga a la mujer llegando hasta el homicidio. Inclusive algunas veces puede “medio matarla a golpes” delante de las autoridades sin que éstas intervengan.
     Es más frecuente la intervención de las autoridades para impartir el castigo en los casos de infidelidad conyugal. El castigo que imponen a las mujeres infieles es encerrarlas en el “cuarto del juramento” tres días, sin que comer, ni que beber; después las ponen a barrer la Presidencia Municipal; castigo muy humillante para la mujer.
     Es raro que una mujer que comete una falta la niegue después.

     Furst (1972: 44-45, 64) refiere que entre los huicholes la infidelidad es frecuente tanto entre los hombres como entre las mujeres. De ordinario esto no tiene consecuencias graves y se observa con impasibilidad por parte de la mayoría de miembros de la comunidad. Hay, sin embargo, una ocasión ceremonial en que esta conducta se examina en forma ritual y abierta ante todos, cuando se exige que cada adulto declare públicamente cada una de sus experiencias sexuales extramatrimoniales nombrando con quién las tuvo, aun cuando ambos amantes de los esposos estén presentes, como generalmente sucede. Estas confesiones públicas son una preparación ritual obligatoria para la peregrinación del peyote, y se requiere que las practiquen no sólo aquellos que participan, sino también sus familiares. Por cada nombre y por cada ocasión confesada, el mará’akame (chamán) hace un nudo en un cordel largo de fibra de yuca que finalmente arroja al fuego –esto es, a la deidad del fuego, Tatewarí-, cuyas flamas ocultan el pasado y purifican a los participantes para la jornada. Al fallecer,  y llegar al inframundo a la tierra de los muertos, los espíritus de los infieles tienen que cargar en las manos con todas las vaginas de esas mujeres que gozó. Y la mujer infiel camina ahí con todos esos penes. De todos esos que tuvieron placer con ella.

    El senado tlaxcalteca penalizaba con la muerte al adulterio, al hurto y a aquellos que gobernaban en daño a la República.

     Kearney (1971:42) refiere que entre los zapotecos de Ixtepeji, el adulterio de la mujer era fuertemente sancionado y se consideraba motivo para que el marido devolviera la mujer a su familia, lo cual era considerado como una gran afrenta.

     Espejo (1994: 201) relata que en la costa veracruzana es una creencia que si a un niño pequeño le sale una perrilla (chalazión, mal del ojo) durante Semana Santa, esto es señal de que su madre anda con otro hombre.

    En varias culturas (tzotzil, popoluca, etc), los adúlteros son castigados por seres sobrenaturales, véase Lúputi, Súnuti, Macti, Congelo, Vaginas dentadas, Señor del Monte.

    Los señores o “dueños” del monte  castigan a todos aquellos que utilizan el producto de la caza, pesca, agricultura, etc., para entregarlos a sus amantes. En Los Tuxtlas tenemos a “Terrón cagao”, peñasco marino en donde existe una prisión donde son conducidos estos infractores, aquí son amarrados con bejucos y castigados a latigazos por iguanas que pasan corriendo junto a ellos. Otra de las formas de castigarlos es dándoles mala suerte en estas actividades, etc.

    Tlaltecuhtli, el dios mexica de la Tierra era –cuando Tlazolteot no perdonaba la falta– el Dios vengador del adulterio.

     Extraído de mi libro: Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las cosmologías de las culturas mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos.




NOCTURNO GRITO Xavier Villaurrutia

NOCTURNO GRITO
XAVIER VILLAURRUTIA
Escritor y poeta mexicano (México, D.F.  1903-1950)


Tengo miedo de mi voz
y busco mi sombra en vano.

¿Será mía aquella sombra
sin cuerpo que va pasando?
¿Y mía la voz perdida
que va la calle incendiando?

¿Qué voz, qué sombra, qué sueño,
despierto que no he soñado,
serán la voz y la sombra
y el sueño que me han robado?

Para oír brotar la sangre
de mi corazón cerrado,
¿pondré la oreja en mi pecho
como en el pulso la mano?

Mi pecho estará vacío
y yo descorazonado,
y serán mis manos duros

pulsos de mármol helado.