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jueves, 30 de junio de 2016

ALMA VACÍA GREB

ALMA VACÍA
GREB


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En un mundo irreal
Me sumergí un día,
Alimentabas mi alma día tras día
Me acariciaban bellas ilusiones,
Me regalaste la virtud de tus letras,
Sembraste en mi corazón
La alegría de sentirte junto a mí.


Iluminaste mi vida,
No había distancias 
Que impidieran mi amor por ti.
Me entregue totalmente...
A ese amor de fantasía,
De promesas incumplidas,
Desilusiones que me dejaban tus silencios.

Te quise sin dramas ni exigencias
Solo quería oír ¡tu voz!
Acaso era mucho pedir,
Dime... eso es tener
El alma vacía.


miércoles, 29 de junio de 2016

LA FOTO Antonio Fco. Rguez. A.

LA FOTO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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Recuerdo como si hubiera sido ayer. Esa noche mis padres y yo cenábamos en casa de un rico amigo de ellos, cuando de pronto un empleado de la casa entró gritando: -Patrón, patrón, se quemó su barco. ¿Cómo...? exclamó el dueño de la casa. Si patrón, aquí afuera esta Secundino quién vio todo. Todos corrimos ante Secundino, el cual explicó que él por más que quiso no logró apagar el incendio quemándose toda la cara ante el intento. Nos fuimos todos juntos al muelle, en el trayecto se soltó un fuerte aguacero, que gracias a él las llamas se extinguieron y no lograron quemar al barco por completo. El dueño se quedó impávido viendo la desgracia que lo aquejaba, en sus mejillas corrían gruesas lágrimas que eran limpiadas por las grandes gotas de lluvia que nos azotaban. Un rato más tarde regresamos todos a casa, ya ahí, el dueño reparó en la cara quemada de Secundino, y con un gesto de humanidad y agradecimiento le dijo: - Busca una foto tuya te llevaré con mi hijo el cirujano plástico para que te arregle la cara.



Dos días después regreso Secundino a la casa del patrón y con gran nerviosismo le entregó su foto. ¡Cómo, pero si este no eres tú! ¡Lo sé patroncito, pero mi vieja me dijo que trajera esta!

Pedro Infante Imagen de Internet





martes, 28 de junio de 2016

EROS Y THANATOS Antonio Fco. Rguez. A.

EROS Y THANATOS
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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Me matas de amor con tu sonrisa,
Me matas de amor con tu mirada,
Me matas de amor apasionadamente
Cada vez que me besas
Y me dices que me quieres
Como a nadie más…
En tu mundo…
En el cual me tienes atrapado,
Con la grata esperanza de morir…
Amándote a tu lado.

Después…
El olvido en la distancia y
En el silencio me hizo entender
Que ya no era parte de tu vida.

Aquellas promesas de amor eterno,
Solo eso fueron promesas vanas,
Vacías como tu alma.

Si vieras qué difícil fue arrancarte de mi corazón
Al comprender que ya no me querías,
Que me habías olvidado.

Mi corazón se compactó,
Se endureció como una piedra,
Temí que dejara de latir,
Se volvió frío y pesado.

Pensé en ya no vivir más,
Pues ya nada me importaba,
Quedé sin alicientes,
Acabaste con mis sueños,
Con mis ilusiones,
Conmigo mismo.

Finalmente en mi desesperación
Grité con todas mis fuerzas
Y me dije
¡Nunca más!


EN ESPERA Antonio Fco. Rguez. A.

EN ESPERA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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Sin ti todo es claroscuro,
Día y noche,
Sin calidez
De un eterno invierno.


Contigo… todo es primavera,
Hasta mi otoño olvido.
Qué feliz me haces
Vida mía.


Te añoro
Sentado en la banca
Del viejo parque,
A la orilla del lago
O en el Café
De nuestra calle.


No tardes,
Mi vida se va…
Cuando no estás
A mi lado…




lunes, 20 de junio de 2016

MADAME BOVARY Y EL BOVARYSMO

MADAME   BOVARY 
  Y EL BOVARYSMO

Gustave Flaubert: MADAME BOVARY (1857)
Christiane Zschirnt

Ésta no es una novela sobre el amor, sino sobre el matrimonio. También sobre el aburrimiento. La obra trata de la vida en provincias y de la mediocridad de la rutina matrimonial. Y de la fantasía, la infelicidad y la pasión. La novela de Flaubert muestra que el ideal burgués de la unión matrimonial no siempre supone una garantía para la felicidad personal.


     La heroína es Emma Bovary. Casada con el bondadoso pero irremediablemente aburrido médico rural Charles Bovary, se percata, ya en los primeros días tras la boda, de que la suya no es la existencia que se había imaginado. Emma tiene un concepto de la vida que no alcanza a cubrir con la cotidianeidad pequeño burguesa en la que vive. Sus ideas vienen de las sentimentales novelas de amor que ha leído en el colegio religioso. Son historias en las que las protagonistas se desvanecen o se arrojan en los brazos de hombres arrebatadores, en las que se susurran juramentos bajo la luz de la luna, en las que los virtuosos salvadores rescatan a las mujeres de rudos villanos, en las que todos galopan a caballo de aquí para allá y en las que las damas reciben en secreto cartas cuidadosamente dobladas. Las historias transportaban al lector a mundos exóticos y paisajes fantásticos, vagas evocaciones del aire medieval y de Oriente.


     Cuando Emma advierte que tras su boda no se encuentra en la terraza de una villa italiana o de un chalet suizo en compañía de un esposo deslumbrante, sino que se halla en una pequeña ciudad carente de importancia, empieza a aburrirse.


     Emma pasa semanas enteras sentada delante de la chimenea o mirando por la ventana. La sirvienta se ocupa de las tareas domésticas, una nodriza atiende a su pequeña hija. No le interesa siquiera tocar el piano, ya que nadie lo escucha. En vez de tener al lado un marido que le inspire, las veladas transcurren junto al aburrido Charles Bovary. Su esposo la idolatra, pero por las noches regresa a casa agotado de sus visitas a los lechos de los campesinos enfermos que despiden olor a pus. Charles dedica a su mujer rutinarias muestras de cariño, poco a poco va engordando, abandona los buenos modales en la mesa, descuida su forma de vestir, en la cama se aleja rodando y ronca. Flaubert muestra, por vez primera en la literatura, la monotonía de un matrimonio burgués tradicional, en el que el reparto de roles conduce a que el hombre tenga una ocupación, mientras que la mujer sólo tiene expectativas.


     Charles pone nerviosa a su mujer. Emma desprecia su falta de éxito profesional, su vulgaridad y su comportamiento pueblerino. Tampoco a los ojos del lector Charles Bovary  se muestra precisamente como un héroe. Pero por su candidez rayana en la necedad no llegamos a menospreciarlo tanto como su esposa.


     De puro aburrimiento, Emma empieza a gastar enormes cantidades de dinero en un comercio de bodas. Intenta sofocar su melancolía recorriendo con un dedo un plano callejero de París. Finalmente cae en una depresión. A Charles, sobrepasado, no se le ocurre otra solución que proponer un cambio de clima y mudarse.


     En Yonville, su nuevo hogar, Emma conoce a León, joven empleado de notaría. Emma se consume ceremoniosamente en el adulterio, pero no lo provoca todavía. Entonces, entra en escena un rico propietario de la zona con el evocador nombre de Rodolphe Boulanger de la Huchette. Rodolphe encarna ese mundo de lujos y de goces eróticos que Emma ansía, por lo que resulta muy fácil seducirla con un par de gastadas frases hechas. El célebre pasaje de la seducción tiene lugar durante la celebración de una feria agropecuaria.  Mientras los notables del lugar pronuncian sus rimbombantes discursos, Rodolphe conquista el corazón recurriendo a sus técnicas profesionales. Flaubert refleja este episodio intercalando breves cortes narrativos: en la descripción del acto de seducción se insertan una y otra las voces de los oradores. Es una técnica moderna que nos resulta conocida por el cine. Se trata de cortes muy rápidos que ponen de manifiesto que dos acciones transcurren en paralelo.


     Emma se lanza con entusiasmo a vivir el romance con Rodolphe. Todos sus sueños se convierten en realidad y se imagina a sí misma como la heroína de una de las historias de amor que ha leído. Pero el affaire tiene un brusco final cuando Emma, siguiendo el ejemplo de sus novelas, planea una dramática fuga. Rodolphe aprovecha la ocasión para escapar de Emma y la deja plantada.


     Emma se reencuentra con León en una velada en el teatro de Ruán. Con una ingenuidad que resulta hasta cómica, Charles le propone a su esposa que se quede en la ciudad algunos días sin él. León se convierte en el segundo amante de Emma. Charles cree que su mujer toma clases de piano, cuando en realidad se cita con León. Pero la pasión entre ambos no dura mucho. Pronto la melancolía de la vida matrimonial impregna también el adulterio.


     Como Emma no puede pagar las deudas de los vestidos que ha comprado, les embargan las posesiones a los Bovary. Presa del pánico, Emma considera el suicidio como única salida. Se envenena con arsénico.


     Resulta irónico que el momento de la muerte de Emma sea también el  más grande de su vida. En su agonía solicita un espejo para contemplarse, deja caer algunas lágrimas y se vuelve a hundir en su almohadón. Aún frente a la muerte, Emma adopta el gesto de una de aquella heroínas convalecientes cuyo sino sentimental le había servido de modelo para su propia vida. Pero al instante siguiente sufre terribles dolores y se retuerce en su lucha con la muerte. Ahora experimenta la vida de la forma más brutal, lejos de una novela, en carne propia.


     El ideal del amor en el matrimonio burgués estaba fuertemente cimentado en la cultura europea del siglo XIX. Cuando más grandes eran las expectativas, más propenso se era  a las inevitables decepciones que sobrevenían cuando la vida cotidiana se revelaba escasamente romántica. El matrimonio con Charles fue para Emma un amargo choque con la realidad, del que intentó evadirse: primero, refugiándose en el mundo de las novelas, más tarde, procurando aventuras amorosas. Pero, a diferencia de lo que sucedía entre la nobleza del Antiguo Régimen, en el siglo XIX la sociedad ya no considera aceptables estos amoríos. Especialmente entre las mujeres, puesto que comporta atraer sobre sí el desprecio social como “adúltera”.

    
     Por otro lado, el matrimonio es una institución tan poco propicia para la pasión en el siglo XIX como lo era en el siglo XVII. Sin embargo, ya no existe un espacio adecuado para el puro deseo: ni encaja especialmente bien dentro del matrimonio, ni se permite su vivencia fuera de él. El único lugar donde puede sobrevivir la pasión es dentro de las novelas: en las obras mediocres que lee Emma y en obras maestras como Madame Bovary, →Effi Briesty →Ana Karenina.


BOVARYSMO

Las convenciones sociales condenan a las mujeres a tener que elegir entre la seguridad burguesa y la aventura romántica. A mediados del siglo XlX aparecen tres novelas que abordan este mismo tema, pero con medios distintos: Jane Eyre, de Charlotte Brontë (1816-1858); Wuthering Heights, de su hermana Emily (1818-1848), y Madame Bovary, de Gustave Flaubert (1821-1880).


     Se entiende por bovarysmo el estado de insatisfacción crónica de una persona, producido por el contraste entre sus ilusiones y aspiraciones (a menudo desproporcionadas respecto a sus propias posibilidades) y la realidad, que suele frustrarlas.

     El término fue utilizado por primera vez por el filósofo francés Jules de Gaultier en su estudio Le Bovarysme, la psychologie dans l’œuvre de Flaubert (1892), en el que se refiere a la novela Madame Bovary de Gustave Flaubert, en concreto a la figura de su protagonista, Emma Bovary, que se ha convertido en el prototipo de la insatisfacción conyugal. Aunque el término bovarysmo no está recogido en el Diccionario de la Real Academia Española tiene un uso relativamente frecuente en obras ensayísticas (Por ejemplo, en Mario Vargas Llosa: La verdad de las mentiras. Madrid: Alfaguara, 2002, pág. 397: [Sin] ese pequeño quijote pragmático y con faldas que fue Emma Bovary el bovarysmo no existiría, claro está), figura en diccionarios de Psicología (Sillamy, Norbert) y es el título del primer largometraje de Cristo Chaparro.


     Según Dietrich Schwanitz el concepto de bovarysmo se convirtió en el equivalente femenino de quijotería. Emma, es una mujer exigente desde el punto de vista emocional, es decir, reclama su derecho a realizarse sexual y sentimentalmente.


Bibliografía:

WIKIPEDIA

GAULTIER, Jules: Le Bovarysme, la psychologie dans l’œuvre de Flaubert, París, 1892.

PALANTE, Georges: Le bovarysme, une moderne philosophie de l'illusion, 1903.

SCHWANITZ, Dietrich. LA CULTURA Todo lo que hay que saber. 2004.


ZSCHIRNT, Christiane. LIBROS Todo lo que hay que leer. 2004.



domingo, 12 de junio de 2016

LA PIEDRA DE LAS BRUJAS (Expagoya) Antonio Fco. Rguez. A.

LA  PIEDRA DE LAS BRUJAS
La piedra de Expagoya
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado




Ese sábado, en contra de mi voluntad tuve que acompañar a mi madrina a una comunidad de Los Tuxtlas. Ella llegó temprano a casa y le pidió a mi madre ese favor, mi madre, quizá pensando que me agradaría conocer esos lugares, no dudó ni un solo momento en conceder la petición. El viaje fue de lo más incómodo por lo viejo del autobús y por tantas horas de camino.
     

     Lo que parecía interminable, llegó a su fin. Mi madrina me llevó a casa de una vieja amiga de ella. Desde el instante que aquella abrió la puerta para recibirnos puedo jurar que, a mis ocho años, me llevé el susto más grande en toda mi corta vida. Era feísima, tenía nubes en los ojos, la nariz grande y ganchuda, le faltaban dientes, solo se le veían los colmillos, traía una ropa andrajosa y sucia, apestaba a marrana, guacala, y para rematar tenía juanetes en las patas. Yo tenía cara de ¿what?, pero ella al verme me sonrió y creo se le quedó la lengua de fuera, espero no haya sido para probarme. Tuve ganas de salir corriendo, pero mi madrina me apretó del brazo y me dijo: - Hijo, no tengas miedo, es mi mejor amiga.


     Entramos a la casa, todo me llamó la atención, el piso de tierra apisonada, un catre de yute, una hamaca de pita, mesa y sillas de pino, con un cajete con huevos, con vasos de veladora y unas velas de sebo de colores: negro, café, gris roja y blanca, una butaca con piel, una gata preñada, un tecolote que miraba todo como periscopio de submarino, un perro flaco y pulgoso, que nunca dejaba de rascarse y que no le importó que estuviéramos ahí, nunca ladró. Y un tlecuil o fogón con tenamaxtle y su comal puesto, cerca un metate y un molcajete con sus metlapiles. Colgado había un yagual de bejuco con carne seca, ahumada y salada ¿de chango?, tortillas y totopoxtles.


     Nos sentamos y la señora nos sirvió topotes secos en chile y limón, una salsa de tomachile, frijoles refritos, tortillas calientes untadas de manteca y sal, y para tomar sacó una botella de Coca-Cola de 3 litros. La comida olía sabrosa, y cómo mi madrina me dijo que no tuviera miedo, pues empecé a comer. En eso me acordé de Hansel y Gretel, y me quedaba mirando de reojo mi dedo meñique.


     Antes de acostarse, me llevaron a la laguna en donde se pusieron a platicar sobre una pariente de ellas llamada la Vieja Chichima, yo me distraía viendo como salían y saltaban fuera del agua reflejando la luz de la luna unos pececitos. Y me percaté de que ellas bajaban la voz como para que yo no las escuchara. Hablaban de niños recién nacidos, no les puse más atención y seguí viendo a los pececitos.


     Ellas se pararon y me pidieron que las siguiera rumbo a casa, ya era tarde y yo estaba cansado, me dijeron que me durmiera en el catre. A medianoche me desperté con ganas de orinar, todo estaba oscuro dentro del jacal, la luz de la luna me indicó la puerta, salí, y en lo que orinaba escuché un llanto de niño, el cual cesó y después ruidos extraños como de fieras. Regresé al jacal para decirle esto a mi madrina, no estaban ni ella ni la amiga, con mucho miedo me fui a acostar, me tapé muy bien con un sarape y ya no pude volver a dormirme. Horas después escuché voces, eran ellas, les comenté lo que había oído y me dijeron que eran sonidos comunes en las noches por la cercanía de la selva. Me costó bastante trabajo volverme a dormir pues las dos tenían una alternancia de fuertes y apestosos pedos y eructos.



     Toda la mañana en lo que ellas visitaban a sus amistades y parientes, yo me quedé jugando en la playa de la laguna que quedaba cerca del jacal. Me hice amigo de varios niños los cuales me enseñaron entre tantas cosas las frutas de la región como el paqui, el chagalapoli, la escobilla. El juego de tirar tepalcates sobre la superficie del agua para ver cuál daba más brincos. Además me contaron leyendas sobre los chaneques, el sombrerón, el Yobaltaban, la Vieja Chichima y demás brujas comeniños. Uno de ellos bastante espantado dijo que a la vecina le robaron anoche a su hijo recién nacido. Entonces les conté lo que me había pasado esa misma noche. Todos estábamos conmocionados al poder enlazar todos estos hechos, y queriendo solucionar tantas desgracias llegamos a un valiente acuerdo: ese mismo día antes de la medianoche regaríamos en círculo semillas de mostaza alrededor del jacal, si las viejas  fueran brujas no lograrían pasarlo. Llegado el momento escuché un silbido que era la señal, las viejas dormían por lo que pude salir y estar al lado de mis amigos. Media hora después empezó a llover, con truenos y  relampagazos, tuvimos que improvisar un tapechtle con unos palos de palancas de los tendederos de la ropa, ramas y palmas caídas de unos cocoteros, para guarecernos de la lluvia, todos estábamos ahí calladitos, abrazados y con mucho miedo pero con la firme convicción de terminar con las supuestas brujas. La tormenta agarraba fuerzas, los rayos crujían el cielo y reventaban en la tierra no muy lejos de nosotros. Las viejas salieron llamándome a gritos por mi nombre -¡Pancho, Pancho! ¿Dónde andas? Todos quietecitos sin hablar ni moverse. Unos relampagazos nos descubrieron ante ellas, y al querer alcanzarnos se  acercaron al círculo de las semillas de mostaza y ya no pudieron avanzar hacia el frente. Regresaron al jacal para salir volando cada una en su escoba y se acercaron enfurecidamente a nosotros amenazándonos: -¡Regresaremos a comernos a todos sus hijos! Levantaron el vuelo, la amiga cargaba al tecolote y a la gata preñada, y mi madrina al perro sarnoso. No habían tomado aún suficiente altura cuando un potente rayo dio sobre ellas. Las dos brujas y sus mascotas cayeron muertas en la laguna, formando una pequeña isleta de roca la cual se conoce desde entonces como “La Piedra de las Brujas”, enfrente de la playa de Expagoya.


Foto P. Villegas


     Expagoya. Del pipil ex(pa), tres veces + pago(a), alegrarse, estar contentos + ya(n), lugar: “Lugar en donde se está tres veces contentos” O todo el tiempo contento. ||  Bonita playa del lago de Catemaco.



viernes, 3 de junio de 2016

AMANTES, AMIGOS, CÓMPLICES. GREB

AMANTES, AMIGOS, CÓMPLICES
GREB



Tú mi hermoso deseo,
Tú mi sueño perverso,
Tú me haces perder la cordura
En este bello encuentro
De intensa pasión.

Tú y yo tenemos una deuda pendiente
De tantos besos y caricias escritos,
Quiero ser tu pasión, tu lujuria
Tú serás mi todo,
Yo seré tu todo.

Solo te tengo
Cuando me escribes,
Te extraño
Pero no sé quién eres,
Te siento pero no te veo.

Sé que amarte es mi locura
Y  seguirte mi cordura.
Olvidemos que somos ajenos,
Que somos prohibidos,
Ven amor no tardes más…