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domingo, 19 de febrero de 2017

HISTORIAS DE LA CALLE Pedro Cruz

HISTORIAS DE LA CALLE
Por Pedro Cruz



Camino por la avenida Independencia. A lo lejos diviso, casi de perfil, la fachada de la catedral de la Nuestra de Señora de la Asunción. Una ráfaga de viento del norte, proveniente del mar, entra por una calle paralela al Malecón y me golpea al rostro, inunda mis pulmones y oxigena mi ánimo. Alzo la vista: veo las nubes inmensas golpeadas por el color oro de los rayos del sol. El tráfico es intenso.


Una mujer de enormes caderas, con un vestido entallado, hace volar mi imaginación. Me siento relajado. No tengo hambre, no tengo sueño, no tengo calor; me doy el lujo de sentirme bien, de sentirme vivo. Entonces algo llama mi atención. En el quicio del aparador de una zapatería una figura cruel, protohumana, emite una especie de chillido; no debe medir más de 40 centímetros.



Todas sus partes son desproporcionadas. El tronco grande, la cabeza enorme, las manos cortas, las piernas torcidas, la lengua bípeda, los ojos saltones. Es un ser no desarrollado, grotesco. Me acerco. Me pongo en cuclillas a su altura. Puede hablar. Con una voz infantil me dice: “dame algo de comer”. Me conmueve que el destino haya sido tan inhumano y desalmado con este ser. Cosa rara en mí, le doy un billete de 50 pesos. Lo toma, lo enrolla y se lo come.



Veracruz, Ver. 27.01.2017


SIN TÍTULO Antonio Fco. Rguez. A.

SIN TÍTULO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

Imagen de Internet


Ella era tan hermosa  y atractivamente seductora
Que reyes, príncipes y nobles
Le declararon su amor
Y ella se negó por sentirse superior
A todos ellos.


Pasaron los años…
Ella añoraba el sentirse sola
Su perverso corazón
Se había debilitado.


Pero, ya nadie se fijaba en ella,
Caminó por la ciudad y nadie volteó a verla
Se atrevió a mostrarse en los campos
Y siguió siendo invisible para todos.


En una ranchería se sintió atraída
Por vez primera en la vida
De un humilde mortal
Que era ciego y sordo.


Esto a ella no le importó
Ella buscaba compañía
Y por primera vez en la vida
Sintió latir... su corazón.



Xalapa, Ver. 19.02.2017


sábado, 18 de febrero de 2017

INEVITABLE ADIÓS Antonio Fco. Rguez. A.

INEVITABLE ADIÓS
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

Imagen de Internet

Te alejaste molesta de mí
Sentí coraje conmigo mismo.
Te pedí disculpas sin convencerte,
Me reproché lo ingrato que soy.



Si vieras, que la vida sin ti
No la deseo,
No es lo que yo quiero
Me haces falta…



Días de sol
Y noches de luna
Eso eres para mí
Que tarde lo comprendí.



Te alejabas despacio
Y dolida
Corrí hacia ti
Supliqué tu perdón.



Nuestros ojos
Anegados en llanto
Sufrían al vernos
Tan cerca y tan lejos.



Nos mirábamos
Sin vernos…
Nuestros sollozos
Nos impedían hablar.



Pensando que te perdía
Un denso escalofrío
Recorrió mi cuerpo
Y mi alma.



Me hinqué...
Tomé tus manos
Las llené con mis lágrimas
Las acaricié con mis besos.



Te inclinaste...
Besaste mis cabellos
Y mi frente y, con trémula voz,
Me dijiste… Adiós.




Xalapa, Ver. 18.02.2017




viernes, 17 de febrero de 2017

TU FRAGANTE BELLEZA Antonio Fco. Rguez. A.

TU FRAGANTE BELLEZA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado


Imagen de Internet

Fue un día muy pesado en mi consultorio,  regresé demasiado cansado a casa, pensando en darme un baño y acostarme a dormir. Previamente telefoneé para que no me prepararan la cena.  

     
     Al llegar a casa la sentí silenciosa y en penumbras. Abrí la cochera y metí el auto. Entré a la casa recibiéndome un  agradable aroma a romero, aspiré profundamente ese olor tan revitalizante. 


     Sólo entonces me percaté de que la oscuridad era rota por la luz de unas velas rojas encendidas. Y esa luz iluminaba tu cuerpo vuelto hacia la pared como queriendo disfrutar la vista de la plomiza bruma. Me detuve enamorado e ilusionado de tu desnudo torso. De tu hermosa semidesnudez y de esa rosa que aspirabas y cuya sensual fragancia se acompañaba del efluvio seductor de tu aliento hasta penetrar en mis narinas sacudiendo mi alma. 


     Tu negra y sedosa cascada como un marco abierto me dejaba ver tu cara, y bajaba bañando tus hombros y tu voluptuosa espalda. Fue entonces que volteaste a verme y me encendiste, me diste la vida con el fuego de tu mirada.




Xalapa, Ver. 17.02.17 


AÑORANZAS SOBRE AQUEL QUERIDO NIÑO Antonio Fco. Rguez. A.

AÑORANZAS SOBRE AQUEL QUERIDO NIÑO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado



Mi gusto más grande en la vida es quererme como soy. Nadie es perfecto, ni está nunca completo. Aclaro que, reconozco a mi querida fiaca como parte de mi personalidad de jubilado.


     En activo navegué mares, subí montañas, peleé por mis derechos y por los de los demás, Extendí mi mano cómo ahora, sin esperar nada a cambio, como ahora.


     Nada fue fácil, tardé muchísimos años picando piedra. Ya casado, con familia, bajé la cabeza en el trabajo cuando la prudencia y la responsabilidad por protegerla me lo pedían... más nunca mendigué en forma alguna. Si recibí favores pagué con creces. Nada me ha sido dado gratis.


     Del niño aquel que por pobreza y hambre tuvo que salirse del tercer año de primaria para vender descalzo o con los zapatos rotos, por las calles catemaqueñas de antaño, golosinas y revistas, sólo quedan mi admiración y mi amor... eternos.


     P. S.: Perdón, a ese niño y a mí madre... les debo todo lo que soy.




Xalapa, Ver. 24.08.2016


jueves, 16 de febrero de 2017

CAFÉ Isabel Hernández

CAFÉ
Isabel Hernández

Imagen de Internet


“La triste realidad,
Es que ambos dejamos
Que el calor del café
Se fuera disipando.


Y aquella dulzura también,
Dejando un sabor amargo.


Sabor a despedida,
A llanto,
A muerte, a cenizas,
Y finalmente a olvido.


Ahora es solo líquido;
Inútil, inerte, y frío.”



NOCTURNAL ERÓTICO Antonio Fco. Rguez. A.

NOCTURNAL ERÓTICO
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

 Imagen de Internet

¿Qué podría decirte a estas horas de la noche? En que a los templos de nuestros cuerpos los consagramos y profanamos con nuestra gran locura pasional.


Que cómo demonios o ángeles nocturnos bajamos del claro cielo matutino al oscuro y mórbido paraíso infernal.


Y en el arder del sensual tiempo, nuestras caricias de fuego forman una hoguera incandescente, y ya inmolados de excitación y de lujuria, quedamos como dos tizones, rojos y calientes… como un enardecido sol.



Xalapa, Ver. 14.04.16