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sábado, 21 de mayo de 2016

NIÑA ANDINA Yolanda Bruno

NIÑA ANDINA
Yolanda Bruno



Entre las auras tranquilas
de blancas cordilleras
cobijada con el manto tibio del cielo
libre el corazón, sin paredes sombrías
en qué pensaras niña hermosa
¿acaso el susurro del arroyuelo claro y puro
te hace soñar con ilusiones de oro?

yo sé que el aire fresco y perfumado del campo
acelera los latidos de tu encendido corazoncito
y las mariposas escondidas de tu alma
por las corrientes se dispersan contentas
rompiendo la calma y la quietud de tamaña inmensidad.

Niña ojitos de capulí, inofensivo cuculí
dile al mundo que eres muy rica
porque todo allí abunda
aves con plumas sensoriales
sonidos curativos y relajantes
aromas primaverales
lluvias de diamantes
espejos tan claros hechos de agua
donde la brisa de la mañana
apacienta tu traviesa risa.

Cuéntales para que se enteren
que tu casa es inmensa, ajena de muros fríos
con ventanales que van desde el suelo hasta el cielo
si te asomas el dintel de aire
es posible ver hasta lo que está muy lejos
y que todo te pertenece
porque eres la mas fresca rosa.

Diles que en ese equipaje
guardas toda la hermosura natural de la tierra
que en esa manta tejida con lana de oveja soltera
duermen cerros altivos, mágicas praderas,
hasta los cactus más exagerados
en cambio en la capital, todo es diferente
todo marcha al compás de tormentosa corriente.

¡Ay hermana!
diles que el campo es un amplio escenario
para el mejor concierto
que las quenas, las antaras, el pututo, las arpas
los violines, las flautas, las liras
son de la marca "Alta Sensibilidad", porque están vivas
suenan en los picos de las extrovertidas aves del monte
y que el viento es el mejor director de arte
porque hasta las ramas vibran
como afinadísimo instrumento.

¡Diles niña!, que no necesitas calzar zapatitos
porque el piso de tu paraíso, es tan suave
casi casi como el algodón que rellenan las nubes
si las tuvieras cubiertas con el cuero de algún animalito
allí si, sería fatal... ¿cómo te acariciaría el heno?

¡Ay, niña hermosa de ojitos anochecidos!
tú eres el ángel de las punas
y tu perrito con piel de felpa un fiel ovejero
pronto la tarde caerá, ve al lado de mamá
las cabritas ya no quieren comer
desean dormir acunadas con la luna.
y tu niña de la puna
sueña… sueña… pronto será de mañana!!!.


ESCRITO CON MUCHO AMOR, PENSANDO EN LOS CERROS DE MI TIERRA, EN LAS NIÑAS QUE VIVEN EN LAS ALTURAS SOPORTANDO EL FRÍO CLIMA, PARA AQUELLAS QUE SUEÑAN CON SER GRANDES EN MEDIO DE SU HUMILDAD. FELIZ SÁBADO AMIGOS DE MI CORAZÓN!!!

Yolanda Bruno.
21 de Mayo del 2016
Reg. Derechos de @utor.

Desde mi refugio en Lima-Perú.


HOGUERA Y CRISOL Antonio Fco. Rguez. A.

HOGUERA Y CRISOL
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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No temas… no te arrancaré una hebra de tus cabellos para que seas mi esclava, prefiero que  te desplaces con toda la libertad de tu cuerpo, ese manjar suculento con enervantes vinos fermentados por tu química  hormonal.

     Y así en un tórrido encuentro en donde las llamas del deseo reaviven nuestras apasionadas ansias,  se quemen nuestros cuerpos como una ofrenda a la lujuria. Que tu cuerpo y mi cuerpo ardan en esta hoguera de pasión y locura y se fundan en el mismo crisol de las entrañas de nuestro ser.

     Despertando ayes de dolor y de placer, que sean muerte y resurrección de nuestra apasionada y mutua entrega.

     Cariño... amo tus lamentos, tus gemidos, tus palabras cuando hacemos el amor.

     Eres principio y final de mi locura.     Mi vida y mi muerte. Me encantas, me vuelves loco con todo esto que me haces.

     Maravillosamente me seduces. Todo en ti es soberbio, increíble.

     Me entrego enteramente a tus caprichos. Mujer apacible y salvaje, dulce y cruel.


     Eres mi musa, mi pasión, mi delirio y la razón de mi existencia.


miércoles, 18 de mayo de 2016

DIGNAMENTE INFIEL Antonio Fco. Rguez. A.

DIGNAMENTE INFIEL
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado

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Salí a caminar esa mañana disfrutando del fresco matutino, un par de horas antes de que fuera abrasado por el inclemente sol. Cada día me percataba de algo diferente en el pequeño espacio de mi recorrido y eso era lo novedoso para mí. Estaba a punto de regresar a casa para desayunar, bañarme e ir por el taxi para ponerme a trabajar cuando se me acercó don Juan, un señor cincuentón, padre de unos amigos míos, diciéndome: - Oye Agustín, veo que eres un muchacho serio por lo cual quiero pedirte un favor. Pero quiero total discreción de tu parte.

     ¿Podrás llevarme al mediodía con una amiga al motel y, luego pasar a recogernos en unas dos horas?

     Claro que sí, cuente con ello.

     Al mediodía subí a don Juan y pareja, la señora se tapaba la cara con una mantilla, la reconocí, era también casada, y madre de unos amigos míos.

     En el trayecto al motel me di cuenta que detrás venía otro cincuentenario, don Jaime, manejando su auto viejo y acompañado de una de sus “queridas”.

     ¡Y qué chico es el mundo! Casi al llegar al motel vimos salir de él a la esposa de don Jaime, acompañada de un amante. Ella se dio cuenta del carro del marido y se agachó lo más que pudo para esconderse.

     Un par de horas después al regresar por mis pasajeros, vi que había regresado la esposa de don Jaime, esta vez con sus hijos, vestida como cuando va a misa, con mantilla y falda larga. Se acompañaba de un licenciado, el mismo que se había acostado con ella esa mañana, el cual traía preparada una cámara fotográfica. La señora insultaba a gritos a don Jaime exigiéndole que saliera.

     Pasé al apartado por don Juan y su pareja. La señora no quería salir, tuvimos que sacarla oculta dentro de la cajuela, en la cual había un sombrero olvidado, mismo que se puso don Juan para cubrirse el rostro.

     Ya de regreso veníamos comentando el escándalo ofrecido por la esposa de don Jaime, y la suerte que le esperaba a éste. Cuando comenta don Juan: - ¡Pero qué señora, no se vale que ahora salga con aires de santurrona, si la vimos que salió del motel cuando llegamos! Y remató diciendo: ¡No se vale, hasta en la infidelidad debemos de ser dignos!


     Todas estas experiencias las fui aprendiendo, más que nada, en pellejo ajeno. Es la escuela de la vida.

     Addendum. Finalmente, después de todas estas adversas circunstancias, don Jaime se casó con la que era su querida, formando una nueva familia.



lunes, 9 de mayo de 2016

CORREO Antonio Fco. Rguez. A.

CORREO
Antonio Francisco Rodríguez Alvarado


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Tantas cartas de amor que te he escrito
En dónde te digo que te quiero,
En dónde te pido que me quieras,
¿No sé si las habrás leído….?


Todas, todas…
Las he enviado
Al corazón
De la mujer que amo. 



HABLANDO DE... Frida Kahlo

HABLANDO DE...
Frida Kahlo



Ni sumisa ni devota, te quiero LIBRE, LINDA y LOCA

     "Mereces un amor que te quiera despeinada, con todo y las razones que te levantan de prisa, con todo y los demonios que no te dejan dormir.

     Mereces un amor que te haga sentir segura, que pueda comerse al mundo si camina de tu mano, que sienta que tus abrazos van perfectos con su piel.


     Mereces un amor que quiera bailar contigo, que visite el paraíso cada vez que mira tus ojos, y que no se aburra nunca de leer tus expresiones.

     Mereces un amor que te escuche cuando cantas, que te apoye en tus ridículos, que respete que eres libre, que te acompañe en tu vuelo, que no le asuste caer.


     Mereces un amor que se lleve las mentiras, que te traiga la ilusión, el café y la poesía..."


ATRAPADO EN EL INFRAMUNDO Antonio Fco. Rodríguez A.

ATRAPADO EN EL INFRAMUNDO
Antonio Francisco Rodríguez Alvarado

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Era una noche de miedo, entre fantasmas y casas encantadas, en donde no podías estar seguro en lado alguno, pues hasta la misma iglesia tenía sus demonios, y hacía años que ningún cura llegaba al pueblo. El último salió despavorido y blasfemando en contra de sus propios santos y dioses. Imperaba una densa oscuridad desde el mediodía, como si hasta el mismo sol tuviera miedo de estar presente en ese lugar. Impenetrables nubes bloqueaban la nocturnal luz de la luna. Era la invisibilidad de todo concepto material y humano. Era un reino donde el color dejó de existir, poblándose de penumbras y sombras.


     Las palabras y los gemidos, se apagaban, morían… en ese silencioso sepulcral del sonido, de la luz y de la vida misma.
   
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     La acrómica alborada era un halo de luz mortecina, rodeada de neblina que daba paso a las tinieblas.

     Mi cuerpo era abrazado por un gélido aire, que dificultaba mi respiración y mi andar.

     Además de ciego, sordo, mudo y aterido de frío, me embargó el miedo, el temor ante lo inexplicable. No estaba leyendo una novela de Dante ni de Rulfo, era yo el protagonista de una de ellas…



     Pero siento que me abandonaron y dejaron olvidado a “mi propia suerte” a expensas de lo mucho, poco o nada que yo había aprendido de ellos.

     No escuchaba ladrar a los perros, y hasta en el caso de que los hubiera, el silencio apagaría sus furiosos o lastimeros ladridos.


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     Virgilio, pienso que, nunca guiaría a un completo desconocido. Así que tenía que valerme por mis propios medios para salir de este mundo aberrante y poder sobrevivir.

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     Empecé a idear una estrategia maniqueísta. Le prendí fuego a varias casas, y junté todos los troncos, ramas y material combustible que había a mi alrededor y, situándome en medio de un gran círculo, incendié todo. Las grandes y potentes llamaradas de fuego consumían, además, la densa oscuridad, la cual chispeaba y se quejaba como si tuviera vida propia. Seres alados que osaban atravesar el círculo en donde me encontraba, eran igualmente destruidos por las llamas.  Con el calor y la luz de las flamas regresaron el color y el sonido, y desapareció el frío glaciar. El sol hizo como nunca su aparición, corrí desesperadamente hacia él, hasta caer exhausto. Había regresado a mi mundo, volteé la vista atrás, todo estaba espléndidamente iluminado por el astro…


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domingo, 8 de mayo de 2016

MULATA DE HOJALATA Antonio Fco. Rguez. A.

MULATA DE HOJALATA
Antonio Fco. Rodríguez Alvarado




Viéndote, me apasionaste mulata
Pensé por ti dejar de ser fiel,
Pero vi que eras de hojalata…
Y que de resina era tu piel.


Cuántas fantasías despertaste en mí,
Cuántas emociones,
Pero eras un maniquí…
Que rompió mis ilusiones.


Ahora que cambiaste mi destino,
Al ver que no eres real,
Llego al final de mi camino
Con una pesadumbre brutal.