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martes, 25 de noviembre de 2014

HUÉMAC Y TOHUEYO

HUÉMAC Y TOHUEYO
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO
Tohueyo


 Huémac. De hue(y), grande + ma(itl), mano + c, en: “En la mano grande”. Según López Austin (1984: 292), nombre de una divinidad pluvial y agrícola que gobernaba el Cincalco. Llevaban su nombre algunos de los gobernantes de Tollan, que lo representaban sobre la tierra. ||  Gobernante de Tula posiblemente del año 944 al 1010. Extendió el territorio conquistado por los toltecas y se caracterizó por su brutalidad. Se cree que sucedió a Quetzalcóatl en el poder o que mientas él tenía el poder temporal, Quetzalcóatl poseía el espiritual. Los toltecas lo habían encontrado siendo niño, lo habían tomado y lo habían criado y educado. Seguramente era la ofrenda del dios Tezcatlipoca, su hechura y su vestigio, para que los toltecas- chichimecas y los nonohualcas- chichimecas se enfrentaran y se destruyeran. Cuando era ya un joven ordenó que su casa la custodiaran los nonohualcas, y ellos obedecieron. Enseguida les exigió que le trajeran mujeres de la Huasteca, porque allá las había con caderas gruesas de “cuatro palmos de ancho”, nuevamente le obedecieron y trajeron la mujer solicitada, y como él no se conformó, los nonohualcas llenos de disgusto por pensar que se estaban burlando de ellos, les hacen la guerra a los toltecas, dos de éstos Icxicóhuatl y Quetzaltehuéyac, convencen a los nonohualcas que la culpa es exclusiva de Huémac, y él al oír esto, huye. Pronto fueron a perseguirlo los nonohualcas, le dispararon flechas, gritaban detrás de él como si fueran coyotes. En su persecución hicieron que fuera a esconderse en Chapultepec, en la cueva de Cincalco. Después de que allí se metió, por arriba se apoderaron de él, lo hicieron salir, lo flecharon, y lo dejaron muerto. Cuando murió Huémac, regresaron a Tollan los nonohualcas Xelhua y Huehuetzin y los toltecas Icxicóhuatl y Quetzaltehuéyac. Aquí, se convocaron los nonohualcas y dijeron: -Venid y oíd que clase de gentes somos. Quizá hemos hecho una transgresión. Ojalá que por causa de ella no sean dañados nuestros hijos y nietos. ¡Vayámonos, dejemos esta tierra! ¿Cómo habremos de vivir? Ya que Huémac nos ha hecho enemigos, nos ha hecho enfrentarnos, abandonemos a los toltecas. En seguida, en la noche ocultaron todas las pertenencias lo que corresponde a Quetzalcóatl, todo lo guardaron. Luego empezaron a salir de Tollan… (Anales de Cuauhtinchan). Como personaje de poemas es notable su figura y entra en las leyendas fantásticas de la destrucción de la monarquía de Tula.

     Tohueyo. “Nuestro prójimo”. Según Sahagún toueyo, significa “extranjero” y el plural es touyome. León Portilla traduce: to, nuestro + huen-tli, ofrenda + yo(tl), colectivo: Nuestra ofrenda. Tezcatlipoca en su persecución a Quetzalcóatl y a los toltecas en general, bajo el nombre de Titlacahuan, se convirtió en un indio forastero (tohueyo), que desnudo se sentó a vender ají verde en el mercado de Tollan. Huémac, rey de los tulanos en lo temporal, porque Quetzalcóatl era como sacerdote y no tenía hijos, tenía una hija doncella muy hermosa, la cual acertó a distinguir  al Tohueyo desnudo, y el miembro genital, y antojósele tanto que enfermó de amores. Para curarla, pues se moría, fue preciso buscar al Tohueyo, traerle al palacio, vestirle y dársele por esposo, y desde que durmió con ella la dejó buena y sana. Matrimonio tan desigual disgustó a los vasallos, quienes prorrumpieron en destempladas murmuraciones. A fin de acallar el disgusto público, Huémac determinó deshacerse de su importuno yerno; envióle a la guerra de Cacatepec y al Coatepec simbólico, ordenando secretamente a sus capitanes le hicieran perecer. En la batalla dejaron abandonado al Tohueyo con los pajes, enanos y cojos; mas cuando el enemigo los acometió, pelearon con tanto brío, que salieron vencedores. Fue indispensable que Huémac y los tulanos salieran a recibir al plebeyo con gran fiesta poniéndole las armas quetzalapanecayotl y el xiuhchimalli, divisas de los triunfadores y llegando al palacio emplumáronle la cabeza y tiñéronle todo el cuerpo con color amarillo, y la cara con color colorado, y lo mismo a los pajes: este era el regalo que solían hacer a los que venían triunfantes de la guerra. Las artes de Titlacahuan habían traído el descrédito a Quetzalcóatl y a su amigo el rey Huémac.

    Para solemnizar al triunfo, Titlacahuan reunió una gran multitud para cantar y bailar a un lugar que se llama Texcalapa, entretúvolos hasta la media noche, en que los danzantes se despeñaban en el barranco del río Texcaltlauhco, convirtiéndose en piedras.

   Melville J. Herskovits encontró en la cosmogonía dahomeyana de la costa del Golfo de Guinea un personaje de origen divino llamado Twhwiyo, el cual tiene semejanzas con la leyenda de Tohueyo.

     Los huaxtecos eran considerados inmorales y borrachos. En uno de los mitos del descubrimiento del pulque el cacique de los huaxtecos se emborrachó y se quitó el máxtlatl o taparrabo, descubriendo sus genitales; por esta razón fue reprobado y tuvo que huir con toda su gente hacia Pantlan o Pánuco, en donde se quedaron adoptando la costumbre de no usar máxtlatl y recibieron el nombre de tohueyo “nuestro prójimo” y cuextécatl.

     Los hombres huastecos se distinguían porque iban desnudos, se perforaban el septum nasal y ahí colocaban un adorno con plumas rojas; llevaban el cuerpo tatuado y los cabellos peinados hacia arriba y teñidos de rojo o amarillo. Códice Florentino, libro IX, f. 50v.
    
     Cuextécatl. De cuex(antli), espacio entre la cintura y las rodillas + t(ecatl), gente, habitante de + ecatl, viento, aire: “Gentes que traen el espacio entre la cintura y las rodillas al aire o descubiertas”. Sobrenombre al igual que tohueyos, que recibían los huaxtecos. Huasteco, huasteca. De huaxteca, habitante de la región de Huaxtla, (de huaxin, guaje + tla, lugar abundante en: “Donde abundan los guajes o calabazas”).   

     Xiuhchimalli. De xihuitl, turquesa y color azul + chimalli, escudo o rodela: “Escudo azul por estar adornado con turquesas”. Era el escudo con que premiaban a los grandes triunfadores en la guerra. Sahagún refiriendo las proezas que hizo Tezcatlipoca, disfrazado de Tohueyo, en Tula, dice que cuando Huémac mando que el Tohueyo, su yerno, fuera a la guerra para que abandonado por los toltecas, fuera muerto por los enemigos, el Tohueyo triunfó de éstos, y Huémac tuvo que ir a recibirlo en triunfo y le colocó el Xiuhchimalli, honrando su valor.


     Quetzalapanecayotl. Brillante armadura que se daba en recompensa a los guerreros vencedores.



martes, 21 de octubre de 2014

CUAUHTÉMOC, último tlahtoani azteca.

CUAUHTÉMOC
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


Cuauhtémoc. (1502- 1525). n. en Tenochtitlan y m. en Izancanac. De cuauh(tli), águila + temo, descender, caer:“Águila que desciende o que cae.” Fue el decimoprimero y último de los tlahtoani mexicas, de 1520 a 1521. Hijo de Ahuízotl y  descendiente de Netzahualcóyotl por parte materna (su madre era Tiyacapantzin o Tilalcápatl). Otras versiones señalan que su madre era una princesa chontal y que nació en 1496. Señor de Tlatelolco, tomó posesión del trono a la muerte de su primo Cuitláhuac, en diciembre de 1520. Debido a las circunstancias en que se encontraba el pueblo a consecuencia de la invasión española, no se celebraron fiestas y se sacrificó a unos cuantos prisioneros de la batalla de la Noche Triste. Desplegó entonces una gran actividad diplomática tratando de ganar aliados entre sus antiguos vasallos, a los que prometió no cobrar más tributo en tanto que les advertía del peligro que significaba para ellos la caída de Tenochtitlan, ciudad que fortificó en espera del ataque de Cortés, quien contaba  con  más de 80,000 aliados, principalmente los tlaxcaltecas, mientras que el joven emperador trataba de prepararse a la batalla con los pocos recursos que le quedaban, debido a que la epidemia de viruela mató un gran porcentaje de la población y gran parte de sus soldados quedaron ciegos a causa de la misma. El ejército de Cortés era mayor que el de Cuauhtémoc y finalmente después de 93 días de sitio aquel tomó la ciudad el martes 13 de agosto de 1521. Cuauhtémoc se embarcó en una canoa junto con su familia: Tecuixpo su mujer, el tlahtoani de Tlacopan Tetlepanquetzal, el Cihuacóatl Tlacotzin, el tlahtoani de Texcoco Coanacotzin, y otros caudillos para ponerse a salvo pero fue alcanzado por un bergantín al mando de García Holguín y hecho prisionero de los españoles. Llevado ante Cortés pronunció las palabras que describen claramente su carácter, y que han pasado a la historia como muestra de su valentía y nobleza: “Ya que hice cuanto era necesario en defensa de mí ciudad y de mí pueblo y no puedo más. Y puesto que  vengo preso y por la fuerza ante tu persona, toma luego el puñal y mátame con él”. Cortés admiró la valentía del prisionero, motivo por el cual fue benévolo con él, en un principio. Padeció el tormento de serle quemado los pies con aceite hirviendo para que revelara en dónde se encontraba escondido el tesoro de su pueblo. Lo cual causó que quedara baldado para siempre. Cuauhtémoc lo sufrió junto con Tetlepanquetzal, señor de Tlacopan, y cuanto éste no pudo resistir más, se quejó desconsoladamente. El joven emperador dijo: ¿estoy yo acaso en un deleite o baño? Que más tarde se transformara como: ¿estoy yo acaso en un lecho de rosas? Cuauhtémoc fue casado con Tecuichpo (Copo real de algodón), quien era hija de Moctezuma ll. 

Después de la caída de Tenochtitlan, fue bautizado como Fernando de Alvarado Cuauhtémoc, y su esposa como doña Isabel Moctezuma. El caudillo quedó inválido teniendo que usar muletas y, al igual que otros dignatarios indígenas, fue dejado como señor de Tlatelolco (1521-1523), para auxiliar a los conquistadores en funciones judiciales y administrativas, especialmente en la recaudación de tributos. Cortés dirigió una expedición hacia las Hibueras (Honduras) llevando consigo al  emperador azteca, así como al señor de Texcoco y al señor de Tlacopan. 

La expedición atravesó lo que hoy se conoce como los estados de Veracruz y Tabasco; pasando vicisitudes, llegaron finalmente a un lugar llamado Acallán (Alcalá) en los primeros días de febrero de 1525. Cortés recibió rumores por parte de Mexicantzincatl de que Cuauhtémoc y sus compañeros trataban de recuperar el poder y decidió darles muerte, mandándolos a la horca, en la ciudad de Izancánac la noche del 28 de febrero de 1525, poniendo como excusa la conspiración. Algunos historiadores difieren de la fecha y lugar donde fue muerto. Hace algunos años se dijo haber sido descubiertos los restos de su cuerpo en Ichcateopan, Gro. Más que los huesos cercanos al polvo vale la grandeza de su alma y de su ejemplo para la juventud mexicana, o como bien lo comenta el verso de uno de nuestros poetas modernos: “Único héroe a la altura del arte”.

Cuauhtémoc, Último mensaje de. El lunes 12 de agosto de 1521, un día antes de ser capturado, Cuauhtémoc llamó a su Consejo de Gobierno y emitió lo que se conoce como:

“El último mensaje de Cuauhtémoc”

Nuestro destino ya se ocultó,
Nuestro sol ya majestuosamente desapareció su rostro,
Y en un lugar completamente oscuro
Nos ha dejado.
Ciertamente sabemos otra vez volverá,
Que otra vez saldrá
Y nuevamente vendrá a alumbrarnos.
En tanto que allá entre los muertos permanezca
Muy rápido reunámonos
Congreguémonos
Y en el centro de nuestro corazón escondamos
Todo nuestro corazón lo que ama
Y sabemos nuestra riqueza
Nos es como gran esmeralda
Hagamos desaparecer nuestros templos,
Nuestras escuelas de altos estudios, nuestros juegos de pelota,
Nuestras escuelas para jóvenes, nuestras casas de canto,
Que sólo queden nuestros caminos
Y nuestros hogares que nos preserven.
Hasta cuando se digne salir nuestro nuevo sol,
Los venerados padres y las veneradas madres
Que nunca se olviden de
Decirles a sus jóvenes
Y enseñarles a sus hijos,
Mientras vivan,
Precisamente cuan buena ha sido
Hasta ahora nuestra amada ANÁHUAC,
Donde nos cuidan nuestros dioses,
Su voluntad y su deseo,
Y sólo por causa de nuestro temor de ellos y nuestra humildad ante ellos
Que recibieron nuestros venerados antecesores
Y que nuestros venerados padres,
A un lado y otro en las venas de nuestro corazón,
Los hicieron conocer en nuestro corazón.
Ahora nosotros entregamos la tarea a nuestros hijos:
Que no olviden, que les informen a sus hijos
Intensamente cómo será su elevación,
Cómo nuevamente se levantará nuestro venerable sol;
Y precisamente cómo reservará su fuerza
Precisamente cómo cumplirá grandiosamente su promesa
Esta nuestra venerada y amada tierra madre ¡ANÁHUAC!

(Tlacatzin STIVALET)


     Tomado de mi libro: Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las cosmologías de las culturas mesoamericanas. Ediciones Culturales Exclusivas. 2007.


martes, 7 de octubre de 2014

CALMÉCAC Y TELPOCHCALLI

CALMÉCAC Y TELPOCHCALLI
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


Calmécac. De cal(li), casa + meca(tl), cuerda, lazo, cordel, mecate y figuradamente los corredores largos y estrechos + c, en:   “En el cordel o hilera de casas”.  Escuela azteca en que se preparaban los hijos de los nobles para ser sacerdotes o jefes. Dentro de los calmécac más antiguos figuraban los de la ya abandonada ciudad de Xochicalco, donde recibió durante veinte años toda su preparación Ce-Acatl Topiltzin Quetzalcóatl. Los calpullis (barrios) más importantes contaban de ordinario con un calmécac, existían al menos 6 calmécac en Tenochtitlan. Recibían educación civil y religiosa bajo una disciplina muy severa, pues los dedicaban a los oficios más rudos y a hacer sacrificios cruentos en su cuerpo. Era una especie de monasterio y de colegio, pues allí moraban sacerdotes en gran número, que educaban a los muchachos. Se sustentaba una estricta preparación del cuerpo para la batalla, de la mente para vivir y servir, y del espíritu para el perfeccionamiento interior como meta suprema y a la vez para llegar con dignidad a la muerte. En esa casa estaba la imagen de Quetzalcóatl. Velasco Piña (2003), Rodríguez (2003).



Telpochcalli. De telpochtli o telpuchtli, muchacho, adolescente, + calli, casa: Casa de los jóvenes. Colegio, universidad destinada a los jóvenes de clase media. Casi todos los calpullis (barrios) tenían su propio telpochcalli. Estaban consagrados al dios Tezcatlipoca. Estaban dirigidos por jefes llamados Telpuchtlato. Pintábanse el cuerpo de negro, a excepción del rostro, vestían el máxtlatl (mastate, taparrabo), y por todo abrigo la manta llamada clalcaayatl, de pita torcida de maguey, en forma de red floja y rala; era este el distintivo de estos colegios civiles. La embriaguez era castigada con pena de muerte. De estos seminarios se retiraban para casarse; y para lograr su separación daban al Telpuchtlato diez o doce mantas grandes, llamadas cuachtli (cuascles); el superior les hacía un largo razonamiento recomendándoles sus deberes. Chavero, tratando de señalar las diferencias entre el calmécac y el telpuchcalco, dice que el calmécac era uno solo y estaba en el templo mayor; los sacerdotes daban en él la educación, y sus mancebos se sujetaban a la jurisdicción del sacerdocio, que podía condenarlos aún a muerte.  Enseñábanse allí las ciencias, que eran patrimonio exclusivo del templo; su objeto principal era formar ministros de sus dioses; pero se daba como asesoría la instrucción militar. El telpochcalco tenía por objeto principal la instrucción en las cosas de guerra, aunque por la conexión que había entre el sacerdocio y el poder guerrero se hacían también ejercicios religiosos. En las pinturas de los Códices se manifiesta esta diferencia poniendo negros el cuerpo y el rostro de los mancebos del calmécac, y únicamente el cuerpo de los del telpochcalli. Velasco Piña (2003), Rodríguez (2003).


    Tomado de mi libro: Los Tuxtlas nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las cosmologías mesoamericanas. Incluye diccionario de localismos y mexicanismos. 2007. Ediciones Culturales Exclusivas. Boca del Río, Veracruz.


martes, 23 de septiembre de 2014

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA

EL DULCE SABOR DE UNA MUJER EXQUISITA
GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Si aún no ha pasado el bisturí por tu piel,
Si no tienes implantes de silicona en alguna parte de tu cuerpo,
Si los rollitos no te generan trauma,
Si nunca has sufrido de anorexia,
Si tu estatura no afecta tu desarrollo personal,
Si cuando vas a la playa prefieres divertirte en el mar y no estar sobre una toalla durante horas,
Si crees que la fidelidad sí es posible y la practicas,
Si sabes cómo se prepara un arroz,
Si puedes preparar un almuerzo completo con postre,
Si tu prioridad no es ser rubia para llamar la atención,
Si no te levantas a las 4:00 a.m. para llegar primera al gimnasio,
Si puedes salir con ropa de gimnasia tranquila a la calle un domingo, sin una gota de maquillaje en el rostro…
ESTÁS EN VÍA DE EXTINCIÓN… ¡Eres una mujer exquisita!
Una mujer exquisita no es aquella que más hombres tiene a sus pies;
Si no aquella que tiene uno solo que la hace realmente feliz.
Una mujer hermosa no es la más joven, ni la más flaca, ni la que tiene el cutis más terso o el cabello más llamativo;
Es aquella que con tan sólo una franca y abierta sonrisa, con una simple caricia y un buen consejo puede alegrarte la vida.
Una mujer valiosa no es aquella que tiene más títulos, ni más cargos académicos;
Una mujer exquisita no es la más ardiente (aunque si me preguntan a mí, todas las mujeres son muy ardientes… y los que estamos fuera de foco somos los hombres); sino la que vibra al hacer el amor solamente con el hombre que ama.
Una mujer interesante no es aquella que se siente halagada al ser admirada por su belleza y elegancia; es aquella mujer firme de carácter que puede decir NO.
Y un HOMBRE… UN HOMBRE EXQUISITO es aquel que valora a una mujer así.
Que se siente orgulloso de tenerla como compañera…
Que sabe tocarla como un músico virtuosísimo toca su amado instrumento…
Que lucha a su lado compartiendo todos sus roles, desde lavar platos y tender la ropa, hasta devolverle los masajes y cuidados que ella le prodigó antes…
La verdad, compañeros hombres, es que las mujeres en eso de ser ‘Muy machas’ nos llevan gran recorrido…
¡Qué tontos hemos sido -y somos- cuando valoramos el “regalo” solamente por la vistosidad de su empaque…!

Tonto y mil veces tonto el hombre o la mujer que come mierda en la calle, teniendo un exquisito manjar en casa.



lunes, 22 de septiembre de 2014

JERÓNIMO SAVONAROLA

JERÓNIMO SAVONAROLA
PRECURSOR DE LA GRAN REFORMA 1452-1498


Todo el pueblo de Italia afluía a Florencia en número siempre creciente. Las enormes multitudes ya no cabían en el famoso Duomo. El predicador Jerónimo Savonarola abrasaba con el fuego del Espíritu Santo, y sintiendo la inminencia del Juicio de Dios, tronaba contra el vicio, el crimen y la corrupción desenfrenada en la propia iglesia. El pueblo abandonó entonces la lectura de las publicaciones mundanas y banales, y comenzó a leer los sermones del fogoso predicador; dejó de cantar las canciones callejeras y se puso a cantar los himnos de Dios. En Florencia, los niños hicieron procesiones para recoger las máscaras carnavalescas, los libros obscenos y todos los objetos superfluos que servían a la vanidad. Con todos esos objetos formaron en la plaza pública una pirámide de 20 metros de altura, y le prendieron fuego. Mientras esa pirámide ardía, el pueblo cantaba himnos y las campanas de la ciudad repicaban anunciando la victoria.
     Si entonces la situación política allí hubiese sido igual a la que hubo después en Alemania, el intrépido y piadoso Jerónimo Savonarola habría sido por cierto el instrumento usado para iniciar el movimiento de la Gran Reforma, en vez de Martín Lutero. A pesar de todo, Savonarola se convirtió en uno de los osados y fieles heraldos que condujo al pueblo hacia la fuente pura y las verdades apostólicas de las Sagradas Escrituras.

     Jerónimo era el tercero de los siete hijos de la familia Savonarola. Sus padres eran personas cultas y mundanas y gozaban de mucha influencia. Su abuelo paterno era un famoso médico de la corte del duque de Ferrara, y los padres de Jerónimo deseaban que su hijo llegase a ocupar el lugar del abuelo. En el colegio fue un alumno que se distinguió por su aplicación. Sin embargo, los estudios de la filosofía de Platón, así como de Aristóteles, solo consiguieron envanecerlo. Sin duda alguna, fueron los escritos del célebre hombre de Dios, Tomás de Aquino, lo que más influencia ejerció en él, además de las propias Escrituras, para que entregase enteramente su corazón y su vida a Dios. Cuando aún era niño, tenía la costumbre de orar, y a medida que fue creciendo, su fervor en la oración y el ayuno fue en aumento. Pasaba muchas horas seguidas orando. La decadencia de la iglesia, llena de toda clase de vicios y pecados, el lujo y la ostentación de los ricos en contraste con la profunda pobreza de los pobres, le afligían el corazón. Pasaba mucho tiempo solo en los campos y a orillas del río Po, meditando y en contemplación en la presencia de Dios, ya cantando, ya llorando, conforme a los sentimientos que le ardían en el pecho. Siendo aún muy joven, Dios comenzó a hablarle en visiones. La oración era su mayor consuelo: las gradas del altar, donde permanecía postrado horas enteras, quedaban a menudo mojadas con sus lágrimas.
     Hubo un tiempo en que Jerónimo comenzó a enamorar a cierta jovencita florentina. Sin embargo, cuando la muchacha le hizo comprender que su orgullosa familia Strozzi nunca consentiría su unión con alguien de la familia Savonarola, que ellos despreciaban, Jerónimo abandonó por completo la idea de casarse. Volvió entonces a orar con un fervor creciente. Resentido con el mundo, desilusionado de sus propios anhelos, sin encontrar a nadie que le pudiese aconsejar, y cansado de presenciar las injusticias y perversidades que lo rodeaban, sin poder remediarlas, resolvió abrazar la vida monástica.
     Al presentarse al convento, no pidió el privilegio de hacerse monje, sino solamente que lo aceptasen para realizar los servicios más humildes de la cocina, de la huerta y del monasterio.
     En el claustro, Savonarola se dedicó con más ahínco  aún a la oración, al ayuno y a la contemplación en la presencia de Dios. Sobresalía entre todos los demás monjes por su humildad, sinceridad y obediencia, por lo que lo designaron para enseñar filosofía, posición que ocupó hasta salir del convento.
     Después de haber pasado siete años en el  monasterio de Boloña, Fray Jerónimo fue para el convento de San Marcos, en Florencia. Cuando llegó, su desilusión fue muy grande al comprobar que el pueblo florentino era tan depravado como el de cualquier otro lugar. Hasta entonces no había reconocido que solamente la fe en Cristo es la que salva.
     Al completar un año en el convento de San Marcos, fue nombrado instructor de los novicios y, por fin, lo designaron predicador del monasterio. A pesar de tener a su disposición una excelente biblioteca, Savonarola usaba cada vez más la Biblia como su libro de instrucción.
     Sentía cada vez más el terror y la venganza del Día del Señor, que vendrá, y a veces se ponía a tronar desde el púlpito, contra la impiedad del pueblo. Eran tan pocos los que asistían a sus predicaciones, que Savonarola resolvió dedicarse por entero a la instrucción de los novicios. Sin embargo, igual que Moisés, no podía de esa manera escapar al llamamiento de Dios.
     Cierto día, al dirigirse a una monja, vio de repente, que los cielos se abrieron, y delante de sus ojos pasaron todas las calamidades que sobrevendrán a la Iglesia. Entonces le pareció oír una voz que desde el cielo le ordenaba que anunciara todas esas cosas a la gente.
     Convencido de que la visión era del Señor, comenzó nuevamente a predicar con voz de trueno. Bajo una nueva unción del Espíritu Santo, sus sermones condenando el pecado eran tan impetuosos, que muchos de los oyentes se quedaban por algún tiempo aturdidos y sin deseos de hablar en las calles. Era común durante sus sermones, oír resonar los sollozos y el llanto de la gente en la iglesia. En otras ocasiones, tanto hombres como mujeres, de todas las edades y de todas las clases sociales, rompían en vehemente llanto.

     El fervor de Savonarola en la oración aumentaba día por día y su fe crecía en la misma proporción. Frecuentemente, mientras oraba, caía en éxtasis. Cierta vez, estando sentado en el púlpito, le sobrevino una visión que lo dejó inmóvil durante cinco horas; mientras tanto su rostro brillaba, y los oyentes que estaban en la iglesia lo contemplaban.
     En todas partes donde Savonarola predicaba, sus sermones contra el pecado producían profundo terror. Los hombres más cultos comenzaron entonces a asistir a sus predicaciones en Florencia; fue necesario realizar las reuniones en el Duomo, famosa catedral, donde continúo predicando durante ocho años. La gente se levantaba a media noche y esperaba en la calle hasta la hora en que abrían la catedral.
     El corrompido regente de Florencia, Lorenzo de Médicis, trató por todos los medios posibles, como la lisonja, las dádivas de cohecho, las amenazas y los ruegos, inducir a Savonarola a que desistiese de predicar contra el pecado y, especialmente, contra las perversidades del regente. Por fin, viendo que todo era inútil, contrató al famoso predicador Fray Mariano para que predicase contra Savonarola. Fray Mariano predicó un sermón, pero el pueblo no le prestó atención a su elocuencia y astucia, por lo que no se atrevió a predicar más.
     Fue en ese tiempo que Savonarola profetizó que Lorenzo, el Papa y el rey de Nápoles iban a morir dentro de un año, lo que efectivamente sucedió.
     Después de la muerte de Lorenzo, Carlos VIII de Francia invadió Italia y la influencia de Savonarola aumentó todavía más. La gente abandonó la literatura banal y mundana para leer los sermones del famoso predicador. Los ricos socorrían a los pobres en vez de oprimirlos. Fue en ese tiempo que el pueblo preparó una gran hoguera en la “Piazza” (plaza) de Florencia y quemó una gran cantidad de artículos usados para fomentar vicios y vanidades. En la gran catedral Duomo ya no cabían más los inmensos auditorios.

     Sin embargo, el éxito de Savonarola fue muy breve. El predicador fue amenazado, excomulgado y, por fin, en el año 1498, por orden del Papa Alejandro VI, fue ahorcado y su cadáver quemado en la plaza pública. Pronunciando las palabras: “¡El señor sufrió tanto por mi!” terminó la vida terrenal de uno de los más grandes y abnegados mártires de todos los tiempos.
     A pesar de que hasta la hora de su muerte sustentó muchos de los errores de la Iglesia Romana, enseñaba que todos los que en realidad son creyentes están en la verdadera iglesia. En todo momento alimentaba su alma con la Palabra de Dios. Los márgenes de las páginas de su Biblia están llenos de notas escritas mientras meditaba en las Escrituras. Conocía de memoria una gran parte de la Biblia y podía abrirla y hallar al instante cualquier texto. Pasaba noches enteras orando, y tuvo la gracia de recibir algunas revelaciones mediante éxtasis o visiones. Sus libros titulados “La humildad”, “La oración”, “El amor”, etc., continúan ejerciendo gran influencia sobre los hombres. Previamente habían ingresado al índice de Libros prohíbidos.
     Destruyeron el cuerpo de ese precursor de la Gran Reforma, pero no pudieron apagar las verdades que Dios, por su intermedio, grabó en el corazón del pueblo.

  Orlando Boyer  Biografía de grandes cristianos. 2001, Editorial Vida, Miami, Florida.


NAHUALISMO (NAHUAL O NAGUAL)

NAHUALISMO (NAHUAL O NAGUAL)
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO


NAHUAL O NAGUAL. Del náhuatl nahualli. Animal (la leyenda más común dice que es un perro negro muy peludo) en que se convierte un brujo. ||  Brujo, hechicero. Por extensión se llama nahual a la persona indocta y ruda en extremo.

     NAHUALLATOLLI. Discurso especial para comunicarse con los seres sobrenaturales.
       NAHUALISTA O NAGUALISTA.  Del náhuatl, brujo entendido en nahualismo.
      NAHUALLI. Nahualismo. Creencia según la cual algunos individuos excepcionales y las deidades tenían la facultad de hacerse invisibles, metamorfosearse en uno o varios animales (o también, en raras ocasiones, de fenómenos naturales como rayos, viento, nubes, bolas de fuego, etc.) y realizar bajo tales “disfraces” acciones prodigiosas. Por ejemplo, el dirigente maya quiché Tecum Umán se transformó en águila para combatir al feroz Pedro de Alvarado. Tzotzomatzin (Reverendo harapiento o andrajoso), señor de Coyoacán se transformó en águila feroz, tigre enfurecido o en gran serpiente que echaba lumbre por la boca para  oponerse a que el rey Ahuízotl tomara agua del manantial de Cuecuechco para complementar el acueducto de Chapultepec. Entre los hechiceros mexicas existían los tlahuipuchtin, los cuales se convertían en bolas de fuego para volar y dañar a sus víctimas. Un hechicero tarahumara, al cual las flechas no le hacían daño, cuando quería se zambullía en la tierra como si fuera agua, e iba a salir muy lejos. Además de atribuir este poder a los dirigentes, se les atribuía también a los curanderos y a los chamanes y brujos, bien fuese para proteger a los pueblos o para castigar a los que rompían con las costumbres tradicionales.  Usualmente los hechiceros se transforman en animal revolcándose en tierra o ceniza y recobran su forma humana repitiendo esto mismo. Es sabido que los nahuas, otomíes y mazahuas temen a personas que tienen la facultad de volverse guajolotes o zopilotes, quitándose en secreto las piernas, las que sustituyen por patas de guajolote, se ponen alas de petate y que salen volando de noche a chupar la sangre de los niños. Estos seres maléficos eran conocidos en la época prehispánica con el nombre náhuatl de mometzcopina, “el que se quita su pierna”. Cuando se capture a un nagual hay que cortarle el pelo de la coronilla para que pierda sus poderes. Según López Austin (2004: 432), si alguien encuentra las piernas humanas que fueron separadas del cuerpo y las destruye, produce la muerte de la hechicera, que es incapaz de recuperar su verdadera forma. || Los nahuales otomíes toman la forma de cualquier animal; roban personas y transforman en objetos a quienes tratan de rescatarlas; y a las muchachas bellas, las convierten en tamales, que vuelven nahual a quien los come. Álvarez (1978). || Refiere Covarrubias (1980: 77) los nahuales son seres humanos dotados de un poder oculto y hereditario que desarrollan después de una educación prolongada en materia de magia negra. Pueden transformarse en animales para chupar la sangre de las personas dormidas, comer los cadáveres y provocar enfermedades. Para convertirse en jaguar, el nahual tiene que extraer de su cuerpo sus propios intestinos, lo cual implica un gran riesgo personal, porque si alguien los encuentra y les echa sal, el nahual ya no puede colocarlos en su lugar y muere de hambre. || Comenta Dow (1974: 101) que los otomíes de la sierra lo nombran Pux´jwai, es un mal hombre, normal durante el día,  que se transforma en animal por las noches y anda errante causando daños. Chupa la sangre de su víctima, que se va consumiendo, o se lleva a una cueva en el monte donde muere del susto. Existen además dos horribles monstruos parecidos al Pux´jwai: el Señor Gusano y la Bruja. El primero es un gusano común en el día, pero por la noche, se convierte en un hombre con un gran perro. La Bruja, por la noche, toma la forma de una gran ave; revoloteando se para en el techo de una casa, y lanzando un silbido largo y tenue, suelta un hilo largo hasta el corazón de la víctima y le chupa la sangre, varias noches consecutivas, mostrándose sus pequeñas víctimas pálidas y llorosas. Los niños son frecuentes víctimas de los naguales. Tranfo (1974: 240) refiere, la defensa contra las brujas consiste en poner tijeras y cuchillos debajo de la cama o la estera, o frente a la puerta de la choza para evitar que ellas puedan adormecer a los perros y a las personas que vigilan a los niños. || De la Fuente (1977: 351) refiere que entre los zapotecos se comenta que cuando un nahual mata a otro, deja tirado el cuerpo del vencido y le saca el corazón el cual asa al fuego y se lo come. || Turner (1973: 110), comenta que en Oaxaca, entre los chontales de los altos, a menudo existe un lazo especial entre un individuo y determinado animal como el león o el tigre, que se cree que es su nahual o contrapartida animal. Si alguien lo insulta o le hace daño, el animal lo venga matando al ganado del otro. || Holland (1978: 142-143) refiere que entre los tzotziles los ancianos que son brujos aparecen ante sus enemigos convertidos en diversos animales o en fenómenos naturales. Los animales naguales más comunes son el águila (ich´in), el zopilote rey (va´kos), el colibrí (tsunun), el pájaro carpintero (ti´), dos tipos de búho (k´ush k´ush y shoch), etc. Se considera que los naguales más peligrosos son los fenómenos naturales como los remolinos de viento (sutum ik), bolas coloradas de tierra incandescentes (pozlom), que en sus formas más aterrorizantes se reúnen en la formación del arcoíris (waklebal) y cometas. Los cometas son los brujos más temidos porque hacen los vuelos más altos en el cielo. || Ruz (1982: T. ll. 55-58), refiere que entre los tojolabales Dios dio poderes especiales, entre ellos el wayjel (nahual), que mientras unos los utilizan para ejercer el bien o simplemente para entretenerse, otros se han aliado a las potencias malignas del inframundo para acrecentarlos y hacer daño. Entre los primeros encontramos a Yaxal Chawuk (Rayo verde) el cual atrae las lluvias “cuando llega su tiempo”; a K’intum (Arco iris) que evita la acción devastadora de las lluvias; el Ik (Viento) y el Tzantzewal o Chantzewal (Relámpago), hermano menor del Rayo, quien se dedica a jugar en las nubes cuando su mayor empieza a atraer las aguas. Entre los maléficos encontramos a Bitus (Tornado o Torbellino), y al Chaka xib (Huracán), que vendrían a ser vientos magnificados, y al Tak’in Chawuk (Rayo Seco), que por ser más fuerte que su homólogo, el Rayo Verde, puede matar gentes y animales, cosa que a éste le está vedada. Tak’in Chawuk es casi siempre identificado con la entidad más temida, el Pukuj (brujo). || Según Millán (2003: 84), entre los huaves de San Mateo del Mar, Oaxaca consideran como principales ombas (tono, nagual, cuerpo de un alter ego) a monteoc (el rayo), ncherrec (viento del sur), ndiüc (serpiente) y a jüm (lagarto). || Entre los mazatecos al nahual se conoce como chu’uyan, de chu’, animal + uyan, que se vuelve. || El término nahualli también significa. Brujo, bruja, mago, hechicero, nigromante; plural nanahualtin. Véanse Tecum Umán, Mazaka, Caxlantzin  y Pukuj.

     Tranfo (1974: 252), refiere que debe tomarse en cuenta que el Gran Nagual era el Gran Sacerdote que presidía la agricultura, purísimo, encerrado en el Templo en abstinencia sexual y ayunos constantes; a cambio tenía un poder y un saber inmensos así como la capacidad de transformarse en animal. Gran Nagual era también el atributo de Tláloc. Nahualpilli era el dios mago de los huastecos (nahua significa ciencia, sabiduría, magia). La conexión entre la divinidad y la sabiduría del Gran Nagual es evidente. Por lo tanto, es natural que los religiosos como Sahagún, que identificaban todas las divinidades locales con Satanás, hayan favorecido el concepto de pacto diabólico.

     Huerta (1981: 145-146), comenta que en Oaxaca, entre los triques, el representante del clan y los jefes de linaje eran respetados y temidos anteriormente porque estaban imbuidos de un poder mágico, el cual era sacralizado, legitimado y protegido por medio de un nagual poderoso. La posesión de un nagual similar por otro miembro del clan sería visto por ellos como el desdoblamiento del poder del jefe, provocando una ostensible pérdida de su fuerza y prestigio. Un jefe abandonó a su mujer al comprobar que también era nagual -el poder sólo corresponde a la cabeza del linaje.

     Weitlaner (1977: 186-187), comenta la creencia, entre los chinantecos, de que recogiendo las cenizas de un nagual quemado es posible recobrarlo.

     Para Moscoso (1991: 109-110, 145-146, 149, 154, 167, 180, 182, 186-188), el nagual es un ser poderoso, maléfico y dotado de poderes que los humanos nunca podrán conocer por completo ni darse cuenta de su verdadera peligrosidad. Refiere que los tzotziles para matar a un nagual con una escopeta la tienen que “curar” o sea, le tienen que echar mostaza molida a todo lo largo del cañón. Estando ya “curada” la escopeta o cualquier otra arma, no es necesario ser un buen tirador para acertar, ya que las mismas balas buscan los órganos vitales del nagual, con el fin de causarle la muerte. Cuando un arma no está “curada” es imposible acertar el disparo. Una vez muerto el nagual hay que sacarle el corazón, dividirlo en cuatro trozos y esparcirles abundante sal, finamente molida. De esta forma se asegura también el fallecimiento del ser humano protegido por ese mismo nagual. Y en caso de huir herido el nagual, quemar cuidadosamente toda la sangre encontrada de él para conseguir el mismo fin: quemar al ser humano. Otra manera de “curar” un arma es pasar a lo largo del cañón  y en la pólvora unos vellos de nuestras axilas. También se pueden “curar” con un baño de posh  (aguardiente), tabaco y ajos.  Esta misma mezcla untada en el cuerpo, o bañándose con ella, sirve como protección: el nagual no puede atacar, ni acercarse a las víctimas. Las balas de acero son más poderosas que las de cobre para matar a los naguales. Un nagual muerto, y por ende el dueño del mismo, puede volver a la vida si sus compañeros naguales, le soplan fuertemente, arrojando su aliento sobre la herida.  Cuando los naguales mueren, se van secando poco a poco con el calor de los rayos solares, porque ni los zopilotes ni los perros comen nagual. Se dice que un nagual “se come” a su víctima cuando éste le chupa toda la sangre, sin comerse la carne. Y se asegura que con esa sangre que “come” el nagual prolonga su vida. Cuando la intención del brujo es solamente enfermar a su víctima mediante su nagual, éste se presenta en su casa los miércoles y los sábados a altas horas de la noche, y aunque su cuerpo es invisible, se percibe su presencia por exhalar por toda la casa un fuerte olor a zorrillo. Para que se haga visible para el enfermo, éste debe desnudarse completamente y descalzo, y así,  buscar con la vista al nagual, al cual lo encontrará sentado y en absoluta inmovilidad. Cuando se logra darle muerte al nagual, el padecimiento, por grave que sea, va desapareciendo y la salud vuelve al cuerpo del paciente.



     Tomado de mi libro: Los Tuxtlas nombres geográficos pípil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las Cosmologías de las Culturas Mesoamericanas. Incluye Diccionario de localismos y mexicanismos. Ediciones Culturales Exclusivas. Boca del Río, Veracruz. 2007.


domingo, 14 de septiembre de 2014

CAPISAYO Impermeable indígena

CAPISAYO
ANTONIO FCO. RODRÍGUEZ ALVARADO
Capisayo de hojas de palma de los indios Triques de Copala
Capisayo. Palabra compuesta del latín cappa + sagum. Vestidura corta a manera de capotillo abierto, que sirve de capa y sayo. Vestidura común de los obispos. Pienso que este término fue introducido por los misioneros para denominar algunas semejanzas en la vestimenta indígena por ejemplo entre los tarahumaras y los lacandones y, que posteriormente también se aplicó a la forma de impermeables o capas hechos a base de ramas u hojas que usaban varias culturas  indígenas en las temporadas de lluvia. || De la Fuente (1977: 68), comenta que entre los zapotecos de Yalálag es llamado yu gaa y es una esterilla de popotes cosidos, enrollable, provista de dos hilos para colgarla del cuello o del sombrero en dos posiciones distintas. Es de tamaño variable, hasta de 1.50 por 0.80 m. y puede servir de petate y mantel en los viajes. 

|| Galinier (1987: 280) refiere que hacia los años 60s los indígenas otomíes usaban el gabán (zina), impermeable de hojas de palma trenzadas; ahora sustituido por un retazo de nylon que cubre la espalda y los hombros. || Álvarez (1978) comenta que también es conocido como capisayo en la Chinantla y en la Sierra de Oaxaca a esta prenda de palma tejida que protege contra la lluvia. El original de la prenda es precolombino. En ciertos lugares de la República se le llama china o capote; en Texcoco pachón; y en Michoacán chereque, cherépara o chiripe.

     Extraído de mi libro: Los Tuxtlas, nombres geográficos pipil, náhuatl, taíno y popoluca. Analogía con las cosmologías de las culturas mesoamericanas. incluye amplio diccionario de localismos y mexicanismos.